Foto: Ailé Filippi
Hace unos pocos días publiqué en esta espacio ( marzo 20, 2008 ) una nota de prensa en la cual, el presidente del Ministerio del Poder Popular para la Cultura Farrruco Sesto, hacía público el nombramiento del bibliotecólogo Fernando Báez como nuevo presidente del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional. En dicha nota, Báez llegó a declarar a los medios: “la Biblioteca Nacional (BN), independientemente del criterio que cada quien tenga, no se puede ver políticamente, es demasiado importante, porque es donde está la memoria, la identidad”. Sus palabras avivaron mis esperanzas y la confianza de que la dirección de tan importante organismo estaría desde ese momento en buenas manos. Sin embargo, en la publicación del 2 de abril (2008), el designado presidente afirma, entre otras cosas, que el rol social del bibliotecario debe enfocarse en ”una gestión de compromiso social revolucionario, con lo que significa el país y el proyecto extraordinario que está ejecutando Hugo Chávez”.
Tal declaración debería convocar al gremio de estudiantes y profesionales de las Ciencias de la Información a un debate sostenido acerca del rol y el rumbo de quienes estamos comprometidos con la bibliotecología, la archivología, la documentación y la museología. Tal vez algunos lectores consideren innesario e intrascendente tal debate. Sin embargo, no soy precisamente de aquellos que compartan el criterio de Fernando Báez, en cuanto a que la labor de los bibliotecarios debe responder a un compromiso ”revolucionario” y solidario con el proyecto del presidente de la nación venezolana. Sin duda, el profesional de la información debe entender su responsabilidad con el destino de su país, con el desarrollo cultural, su bienestar propio y el de su nación, sin que por ello tenga que doblegarse a alguna figura del poder o someterse al imperio de una doctrina.
Definitivamente, por lo que se asoma, la gestión de Báez será tanto o más política que la anterior, apegada a las directrices que manen de la presidencia de la República, haciendo funcionar la entidad como una extensión del partido en el poder, con el propósito de apoyar (hacia adentro y hacia afuera) el proyecto político del presidente venezolano.
Compartimos con los lectores de este blog la noticia en detalles, tomada de la página oficial del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y Servicios de Bibliotecas:
La Biblioteca Nacional dará la batalla contra el Imperialismo Cultural
Bajo la batuta de Fernando Báez la institución enfrentará la peligrosa influencia de la Biblioteca del Congreso de los EUA en sus pares de América Latina, ofreciendo asesorías e incorporando tecnología. Se crearán bibliotecas comunales y populares en todo el país
El escritor e intelectual Fernando Báez asumió formalmente la presidencia de la Biblioteca Nacional y la Red de Bibliotecas Públicas de Venezuela, este martes 1 de abril, comenzando un proceso que según declaró “cuenta con carta blanca desde el punto de vista presidencial”, para impulsar las acciones necesarias que conviertan a la institución en el eje de una lucha desde el punto de vista de la memoria, contra el Imperialismo Cultural de los Estados Unidos.
Las declaraciones las ofreció Báez en una reunión con el personal gerencial de la BN, al cual exhortó a cosechar la semilla sembrada durante la gestión de Arístides Medina Rubio, presidente saliente de la BN, a quien ofreció un reconocimiento por haber convertido a la institución en una referencia del mundo cultural venezolano. Destacó que la Biblioteca Nacional “tiene que asumir un papel protagónico en América Latina y el mundo, porque la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos se ha convertido en uno de los más grandes enemigos de la historia de las bibliotecas en el mundo”.
Anunció que enfrentará “la arremetida internacional que trata de imponer la comercialización de las bibliotecas”, impulsada por la Organización Mundial de Comercio y el GATT, formalizada en acuerdos firmados por Venezuela en 1995, e informó que el país renunciará a esos compromisos. Báez explicó que el rol social de los bibliotecarios debe tender “a una gestión de compromiso social revolucionario, con lo que significa el país y el proyecto extraordinario que está ejecutando Hugo Chávez”.
Destacó que se creará la Biblioteca Nacional Digital y se obtendrán recursos para emprender un amplio trabajo de digitalización, así como otros adelantos que representarán un importante salto tecnológico. Informó que en su gestión se convocará a los sectores sociales para emprender un gran esfuerzo por la promoción de la lectura, mientras que paralelamente se extenderá la BN por todo el país, con la creación de bibliotecas populares y comunales en las zonas populares. En el plano internacional se ofrecerán asesorías a las bibliotecas de América Latina y se fortalecerán las bibliotecas de los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas.
Fernando Báez es autor de una obra ensayística traducida a 12 idiomas, la cual lo convierte en el escritor venezolano contemporáneo más leído en el exterior, con títulos como Historia universal de la destrucción de los libros (libro de texto en más 20 universidades del mundo, con 250 mil ejemplares vendidos y ganador del Premio Nacional del Libro de Brasil 2007) y La destrucción cultural de Irak (prologado por Noam Chomsky), entre otras publicaciones.




Siempre pensé que las personas no necesitan doblegarse a ninguna tolda política para llegar a algo. Personajes que son célebres de una u otra manera por su actitud ante la vida o por sus obras, menos aún. Personas capaces han contribuido a que gestiones de Estado de dictadores no sean meramente negativas, sino que algo quede para la posteridad. Báez tenía y tiene aún toda esa posibilidad de dejar algo para la historia a favor no de un socialismo en decadencia, sino de un país, Venezuela y una sociedad que requiere que Biblioteca Nacional de Venezuela no sea una de las peores y vergonzosas bibliotecas nacionales, sino comparable a la labor que otras bibliotecas como la de Canadá, Reino Unido, Biblioteca del Congreso inclusive son ejemplos de control bibliográfico no sólo de ese país, sino del mundo. Muy claro está que mucha de nuestra bibliografía perdida en el tiempo y en el espacio es recuperable en la Biblioteca del Congreso. ¿Cómo se comportará BN para la posteridad, con base en censurar toda aquella información que no responde al socialismo bolivariano o actuará como verdaderamente debe actuar BN? Desde hace tiempo estamos esperando que BN constituya un hito en el que no todo sea amiguismo y politiquería barata. BN debe estar al margen de eso. Lamentablemente, era y es aún un foro romano, donde el que está arriba señala quién vive y quién muere. Báez, insisto, tiene la posibilidad de que tarde o temprano, los profesionales del área y todo el país reconozcamos que independientemente de su obra, y de su actual actitud, realice la mejor obra de la historia de BN. Adelante señor Báez, rectifique, usted tiene carta blanca del gobierno. Yo, seré la primera en reconocer, y decir a mis alumnos que la mejor manera de enseñar es con el ejemplo. Y hagamos que la gestión de Chávez no sea totalmente negativa. Usted tiene esa posibilidad en sus manos.
Comparto con el colega y compañero Eddy, la esperanza inicial provocada por las palabras “la Biblioteca Nacional (BN), independientemente del criterio que cada quien tenga, no se puede ver políticamente, es demasiado importante, porque es donde está la memoria, la identidad”. Comienzo a preocuparme cuando leo “el rol social del bibliotecario debe enfocarse en una gestión de compromiso social revolucionario, con lo que significa el país y el proyecto extraordinario que está ejecutando Hugo Chávez”, ya que la primera parte es muy ambigua, cuando no está acompañada de la segunda, la cual indica un proyecto personalista y uniforme (¿uni-formado?), si BN hace esto en lugar de entrar en otros terrenos que incluso bibliotecarios de instituciones bibliotecarias (privadas incluso) estamos explorando, cuando se trata de tomar temas como la Alfabetización Informacional para expandir el contenido social de nuestra profesión, fomentando la formacion de opiniones personales y la diversidad de los individuos para fortalecer el libre albedrio y la democracia, no para uniformarlos. Hemos visto censura, ya hicieron un comentario como “la institución enfrentará la peligrosa influencia de la Biblioteca del Congreso de los EUA”. ¿Tiene sentido? ¿Cuántos catalogadores mundialmente recurren día a día a su catálogo automatizado y público? La Biblioteca de congreso de EEUU es custodia y defensora de la producción intelectual mundial, sin distinciones ni parcializaciones, ¿hay que colocarse en un absurdo antagonismo? ¿Los profesionales de la información debemos hacer política? Respondo con palabras ajenas, somos demasiado importantes: nosotros, los usuarios, nuestras instituciones bibliotecarias y todo proceso relacionado con el conocimiento mundial.
Espero que cualquier preocupación sea infundada, y declaraciones extremistas como el antagonismo de incluso la Biblioteca de Congreso de EEUU, sean solo ideas ornamentales para hacer algo realmente bueno con nuestra Biblioteca Nacional, cuando tenemos el vivo ejemplo de la creación de un imperio en casa. En caso contrario, lo que presenciaremos sería un lamentable apéndice a “Historia universal de la destrucción de los libros”.
Definitivamente, la Biblioteca Nacional no puede ser vista políticamente. Ya la UNESCO, en 1994, en su Manifiesto sobre la Biblioteca Pública, consolidaba los principios establecidos en la primera mitad del siglo XX en su manifiesto original: capacitar a ciudadanos libres bien informados para ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un papel activo en la sociedad. Con la colaboración de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA), el Manifiesto UNESCO insta a las autoriades nacionales, locales y comunidad bibliotecaria a que apliquen los principios allí plasmados, y entre tantos, sostiene que “Ni los fondos ni los servicios han de estar sujetos a forma alguna de censura ideológica, política o religiosa, ni a presiones comerciales”. Es decir, el sr. Báez amplio conocedor de la materia, en su condición de máximo representante de nuestra principal institución bibliotecaria, debe reconocer tales preceptos. Y de hecho, en un primer momento lo hizo al señalar ” la Biblioteca Nacional (BN),
independientemente del criterio que cada quien tenga, no se puede ver
políticamente, es demasiado importante, porque es donde está la memoria,
la identidad” (Ana María Hernández G., EL UNIVERSAL, 19/03/2008). Y efectivamente es así, nuestra Biblioteca Nacional, la de casi 30 millones de venezolanos, y nuestra Red Nacional de Bibliotecas Públicas, que engloba a cientos de comunidades, son institucones fundamentales para el rescate de nuestra memoria histórica, para el registro de las experiencias locales y el reconocimiento de nuestra identidad cultural. Es por esto, que resultan contradictorias y preocupantes las declaraciones subsiguientes del sr. Báez en relación al rol social de los bibliotecarios y de que éste debe tender “a una gestión de compromiso social revolucionario, con lo que significa el país y el proyecto extraordinario que está ejecutando Hugo Chávez”. Palabras que despiertan interrogantes: ¿se está planteando aquí un nuevo campo de acción a los bibliotecarios? ¿un nuevo perfil profesional “revolucionario”?, ¿el actual bibliotecario no está cumpliendo con su función social?, ¿la planificación bibliotecaria pasará a ser ahora parte de un proyecto político “extraordinario”?, ¿qué opinión puede despertar en el gremio semejantes afirmaciones?, ¿ha llegado la hora de enarbolar banderas políticas en las bibliotecas?, ¿dónde están los principios bibliotecarios que nos sostienen?, ¿dónde está el Manifiesto Unesco?, ¿dónde está la Declaración de Londres, la Declaración de Copenhague, la Proclama Medellín?, más importante aún ¿adónde se ha ido la Declaración de Caracas?, ¿alguien reconoce esa nuestra realidad, principios latinoamericanos de nuestras bibliotecas?, ¿hemos sido capaces de trabajar en función a nuestros principios para mejorar nuestra realidad bibliotecaria? Pienso que la era dorada de las bibliotecas en Venezuela de aquellos 80′ se ha esfumado, la de los 90′ no logró alzar el vuelo y esta última década que estamos viviendo no despega la quijada del suelo. Hemos pasado de experiencia modelo a ser modelo pasado de nuestras experiencias, para el recuerdo. Antes nuestros vecinos fijaban sus miradas en nuestras bibliotecas, hoy vemos con admiración, anhelo y un tanto impotentes las bibliotecas modelo de nuestros vecinos. Parece mentira, pero es la triste realidad. Si tan sólo caminaramos juntos sobre la base de nuestros principios, quizá, las cosas funcionaran… sobre nuestras directrices y normativas, rescatando la institucionalidad, registrando la información local y reconociendo nuestra identidad cultural. Se espera mucho del sr. Báez, esperemos pueda cumplir esas primeras iniciativas que resuenan, en un primer plano, positivas: el arduo trabajo digital (sin exclusiones), la promoción de la lectura (no ideológica), el nacimiento de bibliotecas populares o comunales (sin banderas políticas), entre otras. Se espera del sr. Báez una gestión potencialmente fructífera, esperemos que sin contradicciones, sin acciones preocupantes, a la luz de nuestros principios bibliotecarios, pensando en cada uno de esos individuos que componen las comunidades y que construyen nuestra sociedad, pensando en la construcción de la ciudadanía. Esperemos resalte la ética profesional y los principios por encima de cualquier precepto político e ideológico, de lo contrario sería ni más ni menos una labor inaceptable.
desde hace años la realción entre bibliotecarios a sido abundante y democratica aun cuando hubiese restricciones al trafico de la misma pero me acuerdo que en Moscu cuando estuve en el 74 por la unesco la gente hablaba utilizando los lenguajes de LC y unisist para evitar los policias de siempre. el Pais estaba y seguira estando cunado se vayan imagino que cuando Gusman Blanco se burlaba de los Hnos. Rojas en el siglo XIX porque perdian el tiempo haciendo guarapos quimicos y decia que VEnezuela era un pais de guerreros y politicos al pasar el tiempo todavia su calendario sale todos los años aun cuando sea algo poco util pero todavia nos acordamos de ellos y del otro nadie.
Sobre cualquier ímpetu de los desolados servilista del imperio y viudas del pasado burgués, LA BIBLIOTECA NACIONAL tiene que ponerse al servicio del pueblo y para el pueblo… La hegemonía cultural impuesta desde el norte, que favorecía las clases dominantes del momento, tiene que ser erradicada y Biblioteca Nacional asume tal medida, ahora bajo la dirección de Fernando Baez y los trabajadores comprometidos con el proyecto de transformación revolucionaria, lo acompañan en esta tarea. El entreguismo de Virginia Betancourt, hija del padre de la DICTADURA BURGUESA del pasado reciente y antigua directora de BN, NO VOLVERA… Téngalo por seguro que NO VOLVERAN…
Para responder de alguna manera al vago comentario del anónimo “Quijote”, que seguramente, y gracias al “trasnocho” subversivo que tiene, caerá del burrito sobre el cual se transporta, asumimos, para llevar su burla de caballería al circo más cercano. Primero que todo, mayor falta de respeto a la cultura universal con eso del “Quijote”, pues en el mundo sólo ha sido creado uno grande, el pensado por Cervantes justamente para llamar a las corrientes literarias del momento a la reflexión a través de la crítica. Pues bien, te llamo a que reflexiones “Trasnochado”, a que observes el mundo desde las diversas aristas, desde esa inmensa facultad que entrega la diversidad, el pluralismo, la fluidez de las ideas, sea cual sea, te llamo a que encuentres respuesta en esos distintos enfoques que enseña el mundo, y verás porque es necesaria la reflexión crítica de las realidades desde el punto más objetivo. Segundo, desde hace 175 años la Biblioteca Nacional, es en esencia para TODO el pueblo venezolano, y en efecto, a posteriori las bibliotecas fueron concebidas en el mundo occidental como la universidad del pueblo, aquella que fue definida como la “fuerza viva al servicio de la educación popular” (Leáse Manifiesto UNESCO para bibliotecas públicas, 1949). Es decir, son y siempre serán para el pueblo, sea cual fuere. Tercero, la “hegemonía cultural” de la cual hablas tiene un nombre y se llama transculturización, fenómeno latinoamericano por demás comprobado, ojo, que no lo justifico, pero aquí a la gente en nuestros países les cuesta apropiarse sus orígenes, sus raíces, su razón de ser, sus principios, les es más fácil atribuirse lo que han visto por televisión o el reggaeton que escuchan en la radio o en sus dispositivos electrónicos (o en sus Ipods, para hablarte en términos hegemónicos). Cuarto, ¿erradicar las clases dominantes? Berro! Entonces, hay que estar mosca con ese fulano “Quijote”, porque lo que debe es estar armado hasta los dientes buscando acabar con el “imperialismo cultural”, lo imaginamos en su cuadrúpedo medio de transporte, con la característica vestimenta “roja rojita” que le fue obsequiada en la última marcha a la que asistió, la cual levanta y desenvaina pues ametralladora, rifle, escopeta, 38 o 9mm, chuzo, chopo, y hasta la infaltable china a ver si se lanza unas metras asesinas. Claro! si es que el “Quijote Trasnochado” acabará con el Imperio al mejor estilo Robin Hood, ¿o Hood Robin?, ¿quién sabe si lo logra? A lo mejor con el pasar del tiempo se dedique a hacer algo productivo, trabajar seriamente por su país, por ejemplo. Quinto, ¿trabajadores comprometidos en BN y en todas las bibliotecas del país? Ufff, muchísimos! Lo que hace falta es voluntad, la verdadera voluntad política, la que genere políticas públicas coherentes, eso es lo que hace falta! En ese sentido, lamentablemente Mr. Baez tiene un compromiso social revolucionario con el proceso, no, ya va! un compromiso de transformación social con la revolución bolivariana, no, tampoco! un compromiso de tipo social (eeeso! social, tú sabes la palabrita que mueve gente, que mueve votos) con la política de Estado del gobierno, este “proyecto extraordinario que lidera nuestro comandante” (claro! Y así erradicamos la biblioteca pública, como eso viene del Imperio, sabes, la public library, no zape! eliminamos eso, se la damos a los consejitos comunales y que ellos vean que hacen con eso, las reuniones del partido chamo!!!, y bueno chico! ahora les llamamos comunales, comunitarias, populares, que sé yo, algo que suene así fino pues, y que a la gente le caiga bien pa que vayan). Sexto, Doña Virginia Betancourt, que por su ENTREGA, no en vano la IFLA le reconoció el esfuerzo de muchos años que hiciera por las bibliotecas de Venezuela. Esa entrega, no de enarbolar la bandera blanca sobre la institución, sino de la ética, el profesionalismo y el significado que le dio a nuestra bibliotecología en nuestro país, en América Latina y el Caribe y en el mundo entero. Sin duda, esa era dorada despertó los movimientos bibliotecarios que hoy día existen y son un éxito en nuestra Latinoamérica. Además, hija de un guatireño querido por su pueblo que estudió el mundo de la política a más no poder y que históricamente será recordado como el padre de la democracia de la Venezuela contemporánea. Y por último, qué lástima! al principio no sabía de quien se trataba ese supuesto héroe revolucionario llamado “El Quijote Trasnochado”, pero se descubrió por la frase temeraria. Uy! Pero bueno, la verdad al principio me había emocionado, pero que más da, ya sabemos que es uno de éstos señores poco conocedores del mundo, sin bandera profesional que levantar y sin principios que defender, sencillamente es uno de esos elementos político-partidistas que sigue al partido único, que levanta la bandera única y que se pierde sobre su burro andante por el camino único y desconocido de la nada…