CENTROMOLINOS, segunda entrega

Mayo 31, 2008

El segundo número de  CentroMolinos, revista especializada en teatro para niños y jóvenes, circuló en agosto de 2003. En aquella oportunidad, escribí estas líneas: 

EDITORIAL  

Dos inspirados y lúcidos mensajes recorrieron el mundo entre el 20 y el 21 de marzo del año en curso. El primero, con motivo del Día Mundial del Teatro para niños, niñas y jóvenes; el segundo, a razón del Día Mundial del Títere. En estas páginas podrá adentrarse en la lectura de ambos textos, que nos invitan a celebrar y a reflexionar. Claro que cualquier momento es propicio para echar una revisada a nuestra estructura, a nuestra casa, a nuestros actos, a nuestras herramientas, a nuestro pasado y nuestro futuro. La ejercitación de la memoria puede evitarnos tropiezos o reincidencias, ya sea gracias a nuestros aciertos y errores o a los ajenos.

También es necesario dedicarle tiempo al futuro, a los proyectos, aunque, por supuesto, ellos pertenecen a la esfera de lo fantástico, ese universo de lo posible donde el submarino de Julio Verne, por ejemplo, puede traspasar la frontera entre lo mágico y lo real, o permanecer en las aguas de lo poético como la metáfora de un pájaro marino.

Con los proyectos a futuro nunca se sabe. Sobre todo si las instituciones estatales que han sido creadas con el propósito de orientar y asistir a colectivos, entidades e individualidades dedicadas al arte, sufren de la misma inestabilidad económica que sus beneficiarios.

Pero es ésta una realidad que recorre América, con mayor o menor similitud y hondura. Antonio de Urquiza, desde Argentina, nos presenta un cuadro sobre la situación del teatro para niños en Latinoamérica (“Notas temáticas: El Teatro para niños y jóvenes. Breve Cuadro de situación en Latinoamérica y en la Argentina”, en: http://www.atinaonline.com.ar/) donde, por supuesto, la lista de dificultades y carencias es infelizmente abundante. También en su detallado informe hace mención sobre la crisis económica por la que atraviesa su país, y apunta con verbo firme hacia la indeferencia del Estado y su ya acostumbrada ausencia de una “política cultural que se revierta en un apoyo a la actividad teatral”.

En lo que concierne a Venezuela, aún las agrupaciones teatrales aguardan por los aportes económicos del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) para echar a andar sus producciones.

En este sentido señala Urquiza que “en muchos países en donde sus teatristas están acostumbrados a producciones subvencionadas [se] produce [una] verdadera parálisis y se crea una verdadera sumisión creativa ante la subvención estatal”. Puede que tenga algo de razón, pero cabría preguntarse hasta qué punto el Estado debe garantizar el acceso de las masas a la cultura y qué grado de responsabilidad tiene éste en el desarrollo de sus valores culturales como Nación. ¿Debe el Estado brindar apoyo económico a las artes y a sus artistas o sólo debe generar mecanismos que lo impulsen? ¿Los entes subsidiados por el Estado, pierden necesariamente su autonomía creativa? ¿Qué pasa entonces con agrupaciones y artistas que son financiados por la empresa privada?

Son tantas las interrogantes, que cada vez es más necesario prensar (y pensar) los nudos de esta red que se va tejiendo, por y para el teatro infantil. La comunicación y el intercambio de experiencias y realidades, decididamente, nos hará mejores.

Ojalá y este nuevo número de CentroMolinos, nos ayude en alguna medida a repensar y construir el presente, que paso a paso se nos hace futuro.

Eddy Díaz Souza / agosto, 2003.

Puede leer todos los contenidos de esa edición, activando el siguiente enlace:


SOBRE LIBROS, revistas y bibliotecas

Mayo 29, 2008

 

Ante las noticias según las cuales la libre circulación de los libros en Venezuela se verá obstaculizada por la clasificación que le asignan los entes financieros del país, la Universidad Central de Venezuela, por intermedio del Sistema de Información Científica, Humanística y Tecnológica (SICHT), se permite expresar su preocupación. La UCV, al igual que el resto de las universidades de nuestra sociedad, necesita se facilite la incorporación a sus bibliotecas de los recursos del aprendizaje que le son esenciales para su función.

 

Nuestra universidad tiene actualmente 83 bibliotecas y cada año debemos incrementar sus fondos en aproximadamente un cinco por ciento. Cualquier retraso que nos impida cumplir con esa meta, disminuye nuestra capacidad como institución educativa, porque estos recursos son absolutamente indispensables ante nuestra impostergable necesidad de mantenernos vinculados al flujo internacional del conocimiento y ser el núcleo de nuestro poderío académico.

 

El libro o la revista se hallan amenazados en el mundo contemporáneo, por situaciones de guerra, como en Irak o en Palestina, y los organismos internacionales se han movilizado en busca de la protección necesaria de las bibliotecas. Si vemos nuestra estabilidad intelectual y académica en peligro, trataremos de llamar la atención del Gobierno, así como de los organismos internacionales, a fin de que defendamos el libro y los otros recursos del aprendizaje, propios de la sociedad digital y de la sociedad del conocimiento. El libro no es un ente físico, solamente, sino una plataforma de las ideas. El Estado venezolano ha sido generoso con el libro, a través de organismos tales como la Biblioteca Popular Venezolana, la Biblioteca Ayacucho, las Ediciones de la Presidencia de la República, la Editorial Monte Ávila, y nuestra UCV con la espléndida colección de las Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela (EBUC), que ahora publica no sólo en castellano, sino que hemos abierto colecciones en idioma inglés, para hacer accesible a la comunidad internacional el pensamiento académico venezolano. El libro es noble y generoso en si mismo: permite la democracia y la pluralidad de las ideas, estimula el aprendizaje y proporciona al espíritu una de sus posibilidades más hermosas y loables.

 

Por todo ello, la Universidad Central de Venezuela deplora las acciones tendentes a limitar el papel del libro en la sociedad venezolana a través de su inclusión en la lista de rubros no prioritarios para adquisición de divisas, a lo cual se suma el lento proceso de asignación de las mismas; se permite expresar la esperanza de que las autoridades correspondientes sabrán preservar para nuestros estudiosos esos poderosos recursos  del aprendizaje expresados en el libro y la revista; fuentes inagotables del placer estético y humano que nos proporcionan. Exhortamos al Gobierno Nacional y a las autoridades universitarias del país a fin de que protejamos nuestras bibliotecas y sus documentos, sin cuya existencia el propio espíritu intelectual y académico de nuestra sociedad estaría en peligro.

 

 

Dra. Elsi Jiménez

Directora del Sistema de Información Científica, Humanística y Tecnológica (SICHT)

Universidad Central de Venezuela

 

Caracas, 26 de mayo de 2008.


CENTROMOLINOS, revista venezolana dedicada al teatro para niños y jóvenes

Mayo 28, 2008

Cuando en el año 2002 entré nuevamente en contacto con el dramatugo Pedro Monge Rafuls, editor de Ollantay Theater Magazine, le presenté el proyecto en el que veníamos trabajando calladamente Carlos Arteaga y yo. Se trataba de la publicación de una revista especializada en teatro para niños y jóvenes, en un momento en que florecía en Venezuela esta modalidad teatral dirigida a los pequeños y jóvenes de la casa. La idea tomó fuerza entonces con el apoyo decisivo de Monge Rafuls, así que nos dimos a la tarea de contactar algunos grandes amigos, como Gladys Pacheco (fallecida el 30 de octubre de 2005), Bruno Mateo, Carlos Herrera, Odalys Villamil, Yulima Franco y colaboradores de la talla de Luis González-Cruz, Pedro Riera, Carlos Marianidis y Hugo Salcedo, entre otros.

Con el espíritu colaborativo de todos y la contribución financiera de Carlos Arteaga Istillarte, en enero de 2003, comenzó a circular el primer número de la revista CentroMolinos. Desde este espacio web, celebramos la aparición de esta revista, que hoy ponemos a disposición de otros lectores, en otro contexto y momento.

EDITORIAL

Con algo de obstinación y mucho esfuerzo, celebramos con júbilo la publicación del primer número de nuestra revista. Y es que los tiempos son propicios para acercarnos con regocijo a la fiesta que desde hace ya algunos años, viene oficiando el más pequeño de todos los teatros, este que entreteje magia y cotidianidad, diversión y discernimiento, sombras y esperanzas. Un pequeño teatro que demuestra cada día, tener la suficiente altura y madurez para dialogar con los más pequeños.

Lamentablemente, aún hoy el teatro para niños, adolescentes y jóvenes no ha logrado deslastrarse de rancios arquetipos, como el uso y abuso de una dramaturgia con orientación pedagógica y/o moralizante. También pudiera alguien apuntar que muchos de los montajes dirigidos al público infantil son escasamente creativos, elementales o conservadores. (Aunque los mismos calificativos bien podrían aplicarse a muchas puestas para adultos). Para suerte y salud del teatro infantil, de estos últimos prototipos ya van quedando menos. Incluso, ya deben ser minoría aquellos que consideraban el teatro para niños y jóvenes como una perpetua Cenicienta o como una Bella condenada a dormitar en el Limbo. Creo que nuestro teatro, lejos de esperar compasión, persigue con pasión el respeto que merece.

Pero esta batalla es ardua, como cualquier otra. No habrá necesidad de enfrentarse a esos molinos que, tocados por la imaginación del poeta, se nos presentan cual imbatibles gigantes. Mejor será ir a la conquista de nuestros espacios; será más saludable intentar acoplarnos, crear un corpus, sin que de un lado estén los que se apoyan en actores para contar su historia o los que cuentan la suya valiéndose del talante y el talento de los títeres. Será más sensato mirar hacia atrás y recordar a aquellos que dedicaron su tiempo a este difícil arte. Y -¿por qué no?- también será prudente comenzar a reclamar. El teatro para niños y jóvenes necesita de críticos, además de diseñadores, actores, dramaturgos y directores con una sólida formación académica. Igualmente, se requiere del interés de las editoriales nacionales por la dramaturgia infantil, así como necesitamos de certámenes que estimulen esta modalidad literaria.

Por todo esto, y por otras razones que no pudimos apretar en estas líneas, abre sus páginas CentroMolinos, Revista semestral de teatro para niños y jóvenes, con el interés de contribuir a la génesis de un corpus teatral; con el fin de compartir el trabajo de nuestros creadores; con la voluntad de comunicar toda la información que nos hagan llegar los teatreros de otras latitudes; con la esperanzade que el tiempo no nos arrebate la metáfora del vuelo de una paloma en sombra chinesca.

Eddy Díaz Souza / enero 2003.

 


REFLEXIONES sobre la lectura, el libro y la biblioteca

Mayo 17, 2008

Ignat Bednarik. Reading youg man.

LA LECTURA

“El amor por la lectura es algo que se aprende pero no se enseña. De la misma forma que nadie puede obligarnos a enamorarnos, nadie puede obligarnos a amar a un libro. Son cosas que ocurren por razones misteriosas, pero de lo que sí estoy convencido es que a cada uno de nosotros hay un libro que nos espera. En algún lugar de la biblioteca hay una página que ha sido escrita para nosotros”. Alberto Manguel (1948). Leer será en el futuro un acto de rebeldía. Madrid: El país, 2007.

“El tiempo para leer es siempre tiempo robado. (De la misma manera que lo es el tiempo de escribir o el tiempo de amar)”· Daniel Pennac (1944). Como una novela. Bogotá: Norma, 1996.

“Cuando era joven leía casi siempre para aprender; hoy, a veces, leo para olvidar”. Giovanni Papini (1881-1956).

“Leer es una destreza. Mientras más se practica, mejor se hace. Mientras mejor se hace, menos esfuerzo se requiere. Mientras menos esfuerzo se requiere, más se puede y se quiere hacer. Desafortunadamente, esta espiral positiva también opera en sentido contrario. Para el lector más débil es un círculo vicioso. A esto se le suma luego el rechazo por parte del estudiante”. Keith J. Topping. Modelos de hábitos de lectura.

EL LIBRO

“Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido”. Paul Ambroise Valéry (1871-1945).

“El libro que enseña y conmueve, es además ahora el mensajero de nuestra voz y la defensa para pensar en libertad”. José Luis Sanpedro (1917). Valor de la palabra.

“Hay gente que supone que los libros tienen otra finalidad que la de alimentar la vida espiritual, intelectual, cultural, política de individuos y sociedades. Asumen que los libros tienen un valor en sí, eterno y universal. Pero, en tanto bienes culturales, los libros tienen el valor que el lector les de en el momento de la lectura, antes y después”. Daniel Goldin (1940). En: La experiencia de la lectura : estudios sobre literatura y formación. México: Fondo de Cultura Económica, 2003.

“No hay mejor fragata que un libro para llevarnos a tierras lejanas”. Emily Dickinson (1830-1886). 

Vatican Library. Vatican city, Rome.

LA BIBLIOTECA

“Escasas son las noticias acerca de la función de las bibliotecas públicas como espacio de lectura en Roma. Desde luego, no eran bibliotecas reservadas como las helenísticas, sino que antes bien cabe hablar de “bibliotecas eruditas” en elsentido de que estaban abiertas a quien quisiera tener acceso a ellas, pero en realidad eran frecuentadas por un público de lectores de nivel medio/alto, el mismo, o casi, que solía disponer de bibliotecas privadas”. Guglielmo Cavallo y  Roger Chartier. Historia de la lectura en el mundo occidental. 2ª ed. Madrid: Taurusminor, 2004.         


LOS BIBLIOTECARIOS salieron de compras

Mayo 10, 2008

34a. Feria internacional del libro

Por Laura Casanovas
De la Redacción de LA NACION  

Foto: Miguel Acevedo Riú

Los pabellones de la Feria del Libro, habitualmente vacíos durante la mañana, se poblaron ayer con el entusiasmo de los responsables de 905 bibliotecas populares de todo el país, que pudieron invertir un mínimo de $ 1600 cada una en los libros que deseaban adquirir. Hoy se repetirá esa oportunidad.

Así, cumplirán los sueños de los lectores de sus comunidades que colaboraron en la confección de las listas con las que llegaron más de 1790 personas, entre bibliotecarios y voluntarios, gracias a un subsidio de la Comisión Nacional Protectora de las Bibliotecas Populares (Conabip), que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación.

“La gente está esperando que uno regrese, incluso quienes no te piden libros”, comentó a LA NACION Cresi Demichelis, voluntaria de la biblioteca Asunción de María, del pueblo de Elena, en la provincia de Córdoba. Maximiliano Barragán, director de la biblioteca Presbítero Pascual Ruberto, de la localidad bonaerense de Berisso, dijo: “Los usuarios esperan la llegada y el momento de abrir las cajas y enseguida se quieren llevar los libros”.

La directora de la Conabip, María del Carmen Bianchi, comentó a LA NACION que esta edición comenzó a organizarse el año pasado, y las bibliotecas tuvieron más tiempo para conocer los intereses de sus usuarios. Las bibliotecas populares compran los libros en la feria con un 50% de descuento en los stands de las editoriales adheridas al programa de la Conabip. Este año, participan 134 editoriales.

Un paisaje recurrente en la mañana de ayer eran los carritos con las cajas llenas de libros, largas colas frente a las cajas registradoras de las editoriales y brazos que apenas podían sostener las pilas de títulos que seleccionaban en cada stand.

Los autores elegidos eran variados: Jorge Luis Borges, Julio Verne, Stephen King, Roberto Arlt, Fedor Dostovieski, Doris Lessing, pasando por nombres vinculados a la “literatura comprometida” -que pidieron los lectores de una biblioteca-, como Rodolfo Walsh, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez. Y los temas, más diversos aún: yoga, geografía, anatomía, educación, feng shui, mecánica, diccionarios y atlas. Hasta el Kamasutra .

Ahorrar para más

Yasmili Rojas llegó a la feria como voluntaria para ayudar a su marido, que es el tesorero de la biblioteca Jesús Nazareno, situada en Guaymallén, provincia de Mendoza. Como tienen familia en Buenos Aires, decidieron ahorrar el dinero que recibieron en hospedaje para poder comprar más libros.

El presupuesto de la Conabip de este año para la compra de los libros es de 2.298.670, un 23% más que el año pasado. Sin embargo, en el último año el precio de tapa se incrementó entre el 20 y el 30%, estimó Horacio García, presidente de la Fundación El Libro.

Al respecto, Bianchi sostuvo que no todos los libros aumentaron en igual medida y que, en algunos casos, la suba fue del 5 o 10%, lo que permitiría este año a los bibliotecas adquirir más títulos debido al mayor presupuesto, que les otorga unos $ 300 más que el año pasado. En el país hay casi 2000 bibliotecas populares.

“Es una fiesta; es una maravilla poder elegir los libros y tener la plata para elegirlos”, enfatizó con una gran sonrisa Alejandra Hernández, bibliotecaria de la institución Luis Piedra Buena, de la localidad de Las Grutas, en Río Negro.

Con 14 años, el joven Martín Elizondo es voluntario de la biblioteca popular Argentina, de Huaziul, en el departamento de Rivadavia de la provincia de San Juan. Es voluntario desde los 10 años y confesó que le encantan los libros, sobre todo los de historia. En sus brazos tenía los dos tomos de Buenos Aires, historia de una ciudad , de Mario Rapoport y María Seoane.

“Estamos tan lejos de todo, que ésta es la única posibilidad”, expresó Valeria Ruffinato, voluntaria de la biblioteca popular de San Guillermo, pueblo de 7000 habitantes en el centro noroeste de Santa Fe. Una distancia que por este fin de semana se acortó.