TEATRO EN PROCESO: Alejandro Galindo
TEATRO EN PROCESO: La vida en un acto
La Compañía Teatral Havanafama continúa con su programa Teatro en proceso: La vida en un acto, este viernes 2 y sábado 3 de julio, con dos divertidas comedias, escritas y dirigidas por Alejandro Galindo.
Teatro en proceso es una atractiva propuesta de lectura dramatizada que plantea sobre el escenario diversos discursos dramatúrgicos, acompañados de elementos escenográficos, de vestuario, maquillaje e iluminación, y donde el actor, aún con el texto entre sus manos, asume el reto de interpretar su rol, poniendo toda su técnica al servicio de la escena.
El programa incluye dos obras en un acto: Conferencia sobre la Viagra y La soga pa mi pescuezo, piezas que contarán con las actuaciones de América García, Orquídea Gil, Ubaldo Enríquez y Yesler de la Cruz, bajo la dirección artística de Alejandro Galindo, la promoción de Belkis Proenza y la dirección general de Juan Roca.
Conferencia… es un texto humorístico para una actriz, en el que una sexóloga intenta explicar el origen de la palabra Viagra, a través de un recurso de composición acróstica. En La soga…, Galindo recupera el espíritu de la comedia costumbrista cubana y ubica la trama en una casa habanera, hacia finales de los años cincuenta. La historia recrea la relación de pareja entre un típico cubano mujeriego y una controladora mujer que ejerce el espiritismo. Sin embargo, no serán los espíritus precisamente los que enreden los hechos y desaten la furia de las mujeres.
Alejandro Galindo es un artista versátil, de larga trayectoria en las artes escénicas, televisivas y cinematográficas. La pintura, el teatro y la literatura cautivan a Galindo desde muy temprana edad. En su obra literaria destacan piezas narrativas y teatrales, con las cuales ha obtenido diplomas y menciones de honor, tanto en España como en Estados Unidos. De su teatro costumbrista, apunta este creador: “…cuando esas costumbres pertenecen al pasado, evocamos lo que se fue, lo que nunca más volverá. El escritor, que retrocede en el tiempo, necesita detallar al máximo el amor, el dolor, la alegría, la tristeza y la nostalgia de lo que ya no existe”.
Teatro en proceso: La vida en un acto se estará presentando durante los meses de junio y julio, todos los viernes y sábados a las 8:30 pm., en Havanafama Teatro Estudio, sito en 752 SW 10TH Ave Miami, FL 33130.
Admisión general: $8.00 dólares.
Para mayor información y reservaciones 786-319-1716.
TEATRO EL PÚBLICO: Las amargas lágrimas de Petra Von Kant
FUNDARTE presenta a
TEATRO EL PÚBLICO en
Las amargas lágrimas de Petra Von Kant
Funciones: 8 y 9 de julio
Out in the Tropics GLBT Performing Arts Festival
Award-winning GLBT cutting-edge artists
from around the world!…
Colony Theatre in Miami Beach.
Gay, Lesbian, Bisexual and transgender.
Contemporary Performing Art Festival
Reservaciones: (800) 745-3000
Tickets
Algunos fantasmas no conocen el sosiego. Sospecho que el de Rainer Werner Fassbinder se cuente entre los de esa clase. Hombre que devoró su vida, sigue devorando la de otros, sus espectadores, ya sea en el teatro o el cine, a los que legó una galería incómoda, que solo culminó con su muerte repentina (suicidio, dicen algunos) tras el rodaje de Querelle. En un escaso número de años, rodó una impresionante cantidad de filmes, pobló de mujeres y hombres límites un mundo que él mismo imaginó al límite de sus posibilidades. Legó una inconformidad con las actitudes humanas que todavía dialoga con nosotros, nos quita el sueño, nos influye. Somos fantasmas del fantasma de Fassbinder. Fast Fassbinder fax. Las amargas lágrimas de Petra von Kant es uno de los más aclamados montajes de Teatro El Público, una de esas raras ocasiones en que incluso sus detractores más firmes se rinden ante el encanto devorador de lo que se muestra. Anhelo antiguo del director y de varios de sus colaboradores, pudo materializarse durante la Tercera Semana de Teatro Alemán, junto a las figuraciones del Cabaret que, a partir de rostros y herencias de esa cultura, se ha ido alzando en varias ocasiones. Petra, esa mujer al borde de sí misma, ama a Karin con una pasión que ella no puede comprender ni demorar. Karin, una joven oportunista, ama a Petra a su modo, pero no sabe explicarle ni explicarse, exactamente, cuál es su “modo” de entregarse a una fidelidad obsesiva. Sidonie, la amiga, prepara su venganza en la forma de una muñeca desnuda. El verdadero amor, Marlene, carece de palabras. Lo tenemos a la vista y no sabemos reconocerlo, somos tan crueles con lo que no sabemos escuchar que el precio a pagar por ello puede ser la soledad más terrible. Hanna Schygulla entró en una de esas noches que La Habana puede regalarse al Trianón, para ver al personaje que encarnó en el filme de 1973 bajo otro rostro. La Habana, todavía, tiene privilegios como ese. Teatro El Público sabe aprovecharlos.
LAS AMARGAS LÁGRIMAS DE PETRA VON KANT
Dirección de Carlos Díaz.
Versión y asesoría dramatúrgica: Norge Espinosa.
Diseño de vestuario: Vladimir Cuenca.
Diseño escenográfico e imagen promocional: Roberto Ramos.
Banda sonora: Carlos Díaz
Diseño de luces: Carlos Repilado.
Elenco:
Petra von Kant: Fernando Hechavarría
Sidonie von Grasenabb: Ismercy Salomón
Karim Thimm: Léster Martínez
Marlén: Yanier Palmero
Valeria von Kant: Mónica Guffanti
Gabriela von Kant: Alicia Hechavarría
Pierre: Dayron Díaz
DE LAS NOTAS AL PROGRAMA
Querido Rainer:
Recién acabo de leer tu carta en la pides disculpas por no haber podido asistir a la apertura de mi más reciente exhibición. Filmas, escribes, actúas, quemas tu vida: eso me dices, y comprendo tus pretextos. Yo también quise ser inmortal, quise ser amada a través de mis obras, aunque no fueran más que vestidos para una colección de invierno o verano. No hay nada que disculpar. Así como algunos usan nuestras obras como prendas que ya el próximo año nadie querrá usar, hay otros (y yo pertenezco a esa clase de personas), que conoce y ama la piel de los amigos. Esa es la única vestidura que podemos apreciar.
Tus líneas me hicieron volver a tus películas, a los años de amistad en los que diseñaba para tus obras teatrales, y pasabas horas en mi apartamento, trayendo a esa gente extraña, forasteros y actores, a los cuales te empeñabas en inventarles rostros, historias, de la misma manera en que yo me empeño en inventar un nuevo cuello, una manga inusual, una prenda íntima y seductora. Qué extraño ver de nuevo esos filmes, “los grandes filmes”, leer tus obras de esa Alemania que ya no existe y en la que, sin embargo, vuelvo a mencionarte para comprender la falta de piedad que se esconde en el dolor. Qué egoístas nos hace el dolor, querido Rainer, mi amigo Rainer. El dolor que es la muerte, tras un poco de alcohol y unas pastillas.
Si he aprendido el valor de la soledad, es porque hablamos tanto de ella que creemos dominarla. Tú, a tus personajes. Yo, a mis modelos. Mujeres de rostro impenetrable y perfecto, en las que el amor se hace imposible y abrasador. Así te recuerdo, abrasador e imposible. En una ciudad alemana donde todos se visten según imagino y hablan con los diálogos que tú firmas día a día. Me gustaría diseñarte un último traje. Pero sé que no vendrás y eso también lo comprendo.
Ahora es suficiente. Tengo otras cosas que hacer. Tú, otras películas. Cuando me deprimo, me voy a un cine a ver Lili Marleen. ¿Qué haces tú cuando te sientes de ese modo, cuando ya no puedes más y también el amor por ti mismo te asfixia?
Te quiere y espera siempre
Petra von Kant.
“Fast-Fassbinder-fax”, Norge Espinosa.
DE LA CRÍTICA
PRESENTAN ESPECTÁCULO Las amargas lágrimas de Petra von Kant
Por Osvaldo Cano
Fuente: Juventud Rebelde.
A estas alturas —y en manos de otro creador— Las amargas lágrimas… pudo haber degenerado en un melodrama sensiblero y cursi. Sin embargo, no ocurre así, aunque es cierto que el texto fabulado por Fassbinder en 1972, tiene como centro una contrariada historia de amor que incluye el ancestral triángulo y el desalentador desenlace. Fassbinder relata con nitidez los avatares de una famosa diseñadora de modas en su plenitud. Madura, arrogante y posesiva, Petra von Kant es arrastrada por una voluptuosa y desenfrenada pasión, que tiene como objeto los encantos de Karin Thimm. La joven, bella y pragmática, Karin —luego de utilizarla para hacer carrera— la abandona provocando el dolor y la humillación de la protagonista, quien solo se recompone cuando consigue tratar con soberbia e indiferencia a su antigua amante.
Con este montaje, Díaz encuentra un modo para hablar de los tormentos que produce el desamor. Esto lo hace con intencionada intermitencia pues, de cuando en cuando, permite que asome un matiz humorístico, detalle que extraña y sorprende al espectador.
Teatralidad de la mejor estirpe, envidiable sentido del ritmo y una poco frecuente capacidad para jugar con los personajes, son algunos de los méritos del elenco. Fernando Hechevarría asume el rol protagónico regalándonos una verdadera lección de histrionismo al encarnar un personaje femenino con una certera mezcla de contención y desenfado. El énfasis puesto en las transiciones, la diáfana denotación de los estados de ánimo, la precisión y limpieza de la gestualidad, entre otras virtudes, contribuyen decisivamente a que su entrega sea una suerte de brújula y rasero.
Uno de los mayores méritos de Léster Martínez radica en el hecho de poder sostener el duelo planteado por Hechevarría. Naturalidad, gracia, atinada utilización del paralenguaje, sorpresivas entradas y salidas del personaje, junto a un excelente trabajo corporal, que va de la estilización al desparpajo, devienen sus mejores argumentos.
Ismercy Salomón dotó a Sidonie de un modo de andar, posturas y tareas escénicas, que explicitan su frivolidad e impertinencia, al tiempo que le imprime un matiz humorístico. Mónica Guffanti labora con su habitual pericia proyectando una imagen coherente de la madre. Organicidad en medio de su silencio, mesura, demostración de su incondicionalidad, e incluso servilismo, a partir de los gestos, los desplazamientos o la labor con el rostro, distinguen la faena de Yanier Palmero. Por su parte, Alicia Hechevarría aporta candidez y frescura, al hacer uso de su bien timbrada voz, su dicción correcta y su natural desenvoltura.
Lágrimas negras derrama la Von Kant en el Trianón para regocijo de los espectadores que acuden al encuentro de este memorable espectáculo. Tal y como suele suceder con el antológico son de Matamoros, es este un genuino fin de fiesta para Carlos Díaz y la tropa de El Público en medio de un 2008 poblado de éxitos.
LA PASIÓN según Petra von Kant
Por Marilyn Garbey
Fuente: Entretelones.
Pocos elementos componen la escenografía. La cama de Petra von Kant es el centro de las miradas, y habrá que preguntarle al director por qué recurre a ese mueble con tanta frecuencia. Entre los colores predominan el blanco y el negro, que pudieran interpretarse como sinónimos de sobriedad. Solo Karin, el objeto del deseo, viste de rojo intenso, como el fuego que devora el alma de Petra von Kant.
Al talento desmesurado (y probado) del director, a la exquisitez de Vladimir Cuenca, al profesionalismo de Carlos Repilado, se suman los desempeños actorales. Para Fernando Hechavarría vayan los más largos aplausos. Si bien el director retoma una de las pautas de su estética, el travestismo, aquí ese hecho se torna algo natural por la manera en que el intérprete lo asume. El espectador sabe que un hombre encarna el rol de una mujer y esa información la procesa inmediatamente. Hechavarría traza con tanta nitidez los estragos de la pasión que poco importa el sexo de quien sufre, es un ser humano que padece el desamor y eso es lo que importa. Para Léster Martínez, Ysmercy Salomón y Yanier Palmero también habrá que batir palmas. Estos jóvenes actores van dando pasos certeros sobre los escenarios, de la mano de Carlos Díaz. Martínez recibió recientemente el premio de Actuación en las Jornadas Villanueva y en este montaje que me ocupa es la otra parte del hilo, es Karin Thimm, arribista y desvergonzada, procaz y sincera hasta el delirio. El actor emplea a fondo sus posibilidades corporales y expresivas para transmitir el credo moral de su personaje. Salomón, una actriz de fuerte temperamento, es capaz de captar hasta el último matiz de su rol. Dueña de una voz poderosa y de una imponente presencia física, puede llevar su personaje secundario a un plano estelar en el conjunto de la puesta en escena. Palmero quizás tenga, esta vez, el personaje más complejo de su aún breve trayectoria pues no le es permitido pronunciar parlamento alguno; solo puede acudir al gesto para expresarse. Y el actor sale airoso en esta prueba y hasta arranca aplausos cuando “interpreta” una canción junto a Marta Strada.
Los espectadores pueden escoger el sitio desde donde observarán los hechos, puede ser en el lunetario o puede ser en el escenario. Como juez dispuesto a juzgar, o como actor del drama. No faltan los guiños de complicidad de Carlos Díaz: el joven que se pasea casi desnudo por la pasarela, o el regalo que trae la abuela recién llegada de Miami a la nieta (una camiseta con la imagen de Barack Obama), o las frases callejeras que los actores incorporan certeramente al lenguaje de los personajes, como esa que Petra von Kant profiere sobre Karin: “estoy muerta con ella”.
CUÉNTAME TU VIDA, o las dulces venganzas del director
Por Yoimel González
Fuente: La Gaceta de Cuba.
Carlos Díaz ha optado por colocar esta fábula en un ambiente caracterizado por la apariencia y la pose forzada del espectáculo y la pasarela. La escena parece un gran set de filmación cinematográfica, un guiño evidente con Fassbinder y la historia por la que ha transitado el texto. La fragmentación del espacio en pequeños centros (la cama, el ropero, el lugar para diseñar, la coqueta para maquillarse) le brinda una apertura al sugerido espacio íntimo del cuarto de Petra. Los actores le dan vida a estos rincones a través de sus movimientos. El centro del espacio es ocupado por una enorme cama vestida de blanco. En su versión de Fedra, Carlos Díaz utilizó este mismo objeto como símbolo del trono disputado por los personajes en pugna, aunque ninguno de ellos lograba sentarse en él por mucho tiempo. En esta ocasión este espacio es continuamente ocupado por los personajes. El lecho blanco y profanado es, quizás, el lugar en el que estas mujeres se liberan o se frustran sentimentalmente, es un símbolo de los cuerpos usados y los espíritus revueltos de los personajes.
Lo que podría ser un espacio íntimo, privado, donde las féminas discuten de amores y se esconden tras los “trucos de circo” que las hacen aptas para ser mostradas, Carlos Díaz lo convierte en un lugar de paso, una gran plaza a la cual se accede a través de una extensa pasarela que parte de la platea y termina justo allí, entre ellas, muy cerca. Por esa rampa, recurso utilizado anteriormente por el director en otros espectáculos, se accede al escenario. Recorriéndola, los personajes muestran sus vestuarios, desfilan como en una competencia en la que ganará quien sea más fuerte ante el sufrimiento y la desilusión. El público, a modo de voyeur colectivo, es obligado a inmiscuirse en esta historia ocupando parte del escenario y las butacas de la sala, y como en un desfile de modas queda sorprendido ante la belleza de los vestuarios y las poses de quienes los portan.
Las luces también dan un aire cinematográfico a la puesta en escena. Grandes reflectores iluminan los sets en los que se divide el espacio y la utilización de la luz blanca “desnuda” a los actores frente al público.
PREMIOS
Premio Villanueva de la Crítica a los mejores espectáculos del año.
Premio Caricato a Carlos Díaz por la mejor puesta en escena.
Premio Caricato a Fernando Hechavarría por su actuación protagónica.
Premio Caricato a Léster Martínez por su actuación en el rol de Karin.
Premio Caricato a Ysmercy Salomón a la mejor actuación secundaria.
Premio Adolfo Llauradó a Yanier Palmero en el rol de Marlene.
JULIO MATAS: actor por vocación, escritor por inspiración
Por Olga Connor
Fuente: El Nuevo Herald
Correo-e: olconnor@bellsouth.net
Típicamente, su madre no quería que fuera actor. Su hijo tendría que ser abogado. Pero típicamente también, el hijo complació a la madre, estudió Leyes, y luego se dedicó a actuar. Gracias a eso conoció muy tempranamente a Virgilio Piñera, el gran dramaturgo cubano, a través de Mercedes González, profesora del Instituto de la Víbora que muchos disfrutamos en aquella institución como directora del grupo de teatro. Lo demás fue quedándole de maravilla a Julio Matas, quien se reconoce como uno de los dramaturgos cubanos más importantes de estas últimas décadas.
Matías Montes Huidobro lo ha clasificado como “de la vanguardia intelectual de fines de los cincuenta”, que procedía “del teatro del absurdo y de la crueldad”, junto con Antón Arrufat, quien permaneció en Cuba. Ha escrito además poesía, cuentos, novela y ensayo, e incontables artículos académicos como catedrático de la Universidad de Pittsburgh, donde ejerció por 25 años.
“Desde niño yo tenía siempre una fijación con el teatro, representar las cosas”, cuenta Matas en su apartamento de Miami Beach. “Formé un pequeño grupo con los niños del barrio de la Víbora donde vivía; hacíamos los sainetes de los hermanos Quintero, pero aquello no trascendía. Cuando iba a ingresar en la Universidad [de La Habana] decidí matricularme también en el seminario de artes dramáticas que dirigía [Luis] Baralt, y me fui entrenando en todos los aspectos del teatro en aquel período [del año 48 al 52], de luminotécnico, asistente de dirección y por último actor, porque quería probarlo todo; era una vocación a la cual le di toda su rienda en aquel momento”.
Matas no llegó a estudiar literatura en Cuba porque su obligación filial era el Derecho. “Estudié Derecho, porque mi madre se empeñó; mi padre había sido juez, y ella lo adoraba aún después de su fallecimiento, cuando yo tenía seis años. En mi casa estaban todos los comentarios de [José María] Manresa del Código Civil. Mi madre los tenía guardados para cuando yo fuera abogado. Yo era hijo único”. En el Instituto había hecho ya varias obras con González, incluso La Numancia, de Miguel de Cervantes. Desde la Universidad seguía colaborando con ella. Y luego repitió la experiencia con sus alumnos en Pittsburgh, “cuando dictaba cursos de teatro, hacíamos representaciones, como La verdad sospechosa de Ruiz de Alarcón, y los alumnos participaron con un entusiasmo enorme”.
“En Cuba, la primera obra que escribí fue La crónica y el suceso, en cierto modo la lectura aquí en Teatro en Miami Studio hará un año, fue el estreno, porque en Cuba, como no tenía problemas políticos, no interesó”. Era el año 1964, tenía 33 años, y estaba a punto de salir de la isla. Antes se habían publicado poemarios suyos, Homenaje (1958) y Retrato de tiempo (1959), mientras aún estaba en Harvard, donde le habían dado una beca como asistente para estudiar la Maestría en el año 1957.
En la década de los 1950, Matas se encontraba con sus amigos en Nuestro Tiempo, una sociedad cultural, donde exhibían Wifredo Lam, Fidelio Ponce, Agustín Fernández y muchos más, y celebraban conferencias y películas, aunque no se proclamaba el secreto de que estaba inspirada por los comunistas hasta después del año 59. En 1954 dirigió Medea, de Eurípides, y en 1956 La soprano calva, de Ionesco. “Yo me lanzaba, tenía 23 años”, se asombra. Entonces Virgilio Piñera regresó de la Argentina donde había estado unos años y reanudaron la amistad, al tiempo que se fundaba la revista Ciclón, que financiaba José Rodríguez Feo.
“Surgió por una diferencia de opinión entre [José] Lezama y Rodríguez Feo, era una especie de bofetón a Orígenes. Participé en cierto modo, porque Ciclón se hacia en casa de Virgilio, y aunque no publicaba nada ahí, colaboré con ellos”, cuenta.
Trabajó por esos años previos al ICAIC con Tomás Gutiérrez Alea, Ramón Suárez y Néstor Almendros en cortos fílmicos. “Hicimos una versión de un cuento de Kafka que se llamaba Una confusión cotidiana”, recuerda. “Eran dos individuos que habían concertado una cita de negocios y nunca se producía el encuentro. Otra cosa que hice fue un monólogo de Hamlet, que me iba leyendo Natividad González Freyre, y yo lo trasmitía, sin hablar, con la mirada, pero todo el mundo pensaba que era muy aburrido”.
Recuerda también las obras que se representaban en la Plaza Cadenas de la Universidad, donde no había techo, y Ramón Valenzuela, que organizaba las funciones, sabía la fecha exacta a principios de agosto en que no habría lluvias. Se podían ver las obras clásicas entre la columnata, como la Medea con Violeta Casals, y se hizo también Agamenón. ¿Fue eso lo que les influyó a todos ellos a escribir versiones modernas del teatro y los mitos griegos? ¿Por ejemplo, su obra El extravío (1987-88), la única puesta en Miami por el teatro Avante en 1992, que se basa en el mito del Minotauro? “No, fue una coincidencia. Virgilio escribió Electra Garrigó mucho antes de las obras clásicas de Baralt. Era la época, estuvo de moda traer las obras clásicas al presente, Camus hizo el personaje de Calígula, y Sartre, en Las moscas, resucitó a Orestes”. En El extravío, explica, quiso utilizar los paradigmas del mundo antiguo, aunque no hay ninguna obra escrita sobre Teseo y Ariadna, pero el mito de Creta le pareció extraordinario.

Juego de damas. Laura Zarrabeitia, Vivian Morales y Mercedes Ruiz en Havanafama. Foto: Belkis Proenza.
Uno de los puntos culminantes en la vida de Matas fue el haber sido escogido en 1963 para desempeñar el papel de Oscar de Aire frío, el alter ego de Piñera, que fue filmada en video. “La idea que teníamos todos cuando se estaba ensayando la obra era que la gente se iba a ir, porque era demasiado larga, y aquello fue un éxito tan grande que estábamos asombrados; el público reía y lloraba. Me sentí realizado”. Pero fue imposible seguir resistiendo. Cuando regresó de Estados Unidos a principios de la Revolución le habían dado un puesto de director en el Teatro Nacional y se le ocurrió presentar una obra de Thornton Wilder llamada Our Town (Nuestro pueblo), la gente protestó porque era una obra norteamericana. La directora del Teatro Nacional, Isabel Monal, había sido escogida por méritos revolucionarios y no lo respaldó. Pero recuerda que otros la pasaron peor. “Virgilio tuvo que sufrir más de lo que conocemos aquí, porque como castigo hasta lo colocaron de portero en algún lugar”.
Al salir por España les escribió a sus antiguos profesores de Harvard, Raimundo Lida y Stephen Gilman, una carta muy alarmante, “que estaba caminando por la cuerda floja”, y lo recomendaron inmediatamente a una cátedra en la Universidad de Pittsburgh, desde donde escribió a través de los años una serie de obras dramáticas que se reúnen mayormente en El rapto de La Habana (2002) y, finalmente una novela, aquí en Miami, Entre dos luces (2003), que confiesa será la única, porque es demasiado laborioso. Para él los géneros literarios, sobre los que ha escrito el libro de ensayos La cuestión del género literario (1979), dependen de lo que se quiera decir, porque “la literatura es un medio de comunicación de lo esencial, que funciona en distintos niveles: como un acto emocional emotivo, como un acto intelectual y al mismo tiempo como obra de arte”.
Julio TEATRAL
La escena de Miami estará bien intensa este mes de julio. Se anuncian desde ya, entre otras producciones y proyectos teatrales, los siguientes espectáculos:
De La Habana en Miami
FUNDARTE presenta a
TEATRO EL PÚBLICO
Las amargas lágrimas de Petra von Kant
Versión de Norge Espinosa
Dirección artística y general: Carlos Díaz
Con las actuaciones de Yanier Palmero, Fernando Hechavarría, Ismercy Salomón, Lester Martínez, Alicia Hechavarría y Mónica Guffanti.
Funciones: 8 y 9 de julio
Out in the Tropics GLBT Performing Arts Festival
Award-winning GLBT cutting-edge artists
from around the world!…
Colony Theatre in Miami Beach.
Gay, Lesbian, Bisexual and transgender.
Contemporary Performing Art Festival
Reservaciones: (800) 745-3000
Tickets
“Las amargas lágrimas de Petra Von Kant integrará la lista de las mejores puestas de Teatro El Público. Carlos Repilado demuestra inventiva al vincular la iluminación con algunos elementos preferenciales de la escenografía. En la versión de Norge Espinosa Mendoza se sustenta el acierto de que el mensaje dictado no resulte “demasiado alemán”, además de que la banda sonora casi en su totalidad integrada por canciones en la voz de Martha Strada apoya la comunicación entre trama y espectadores… por supuesto, de la Isla”.
Pepe Murrieta. CNIAE.
FUNDARTE presenta a
TEATRO BUENDÍA
La visita de la vieja dama
Versión de Raquel Carrió sobre la obra de Friedrich Durrenmatt
Dirección: Flora Lauten
Con diseños de vestuario y escenografía, a cargo de José Miura, Mayra Rodríguez, Jorge Noa y Pedro Balmaceda.
Función: 23 de julio de 2010
Sala: Manuel Artime Theater
900 S.W. 1st Street
Miami, FL 33130
Teléfono: (305) 575-5057
Correo-e: info@fundarte.us
Reservaciones: (305) 316-6165
Producciones del patio
TEATRO EN MIAMI STUDIO
presenta
Oda a la tortura
Una pieza escrita y dirigida por Ernesto García.
Con las actuaciones de Jorge Hernández, Sandra García, Leandro Peraza y Alain Casalla.
Sinopsis
En la ciudad han ocurrido dos atentados y han capturado a tres sospechosos; tres posibles implicados en las explosiones. Una en la plaza del mercado y otra en la estación de trenes. En los interrogatorios uno de ellos confesó que habría otra explosión esta noche pero no logran saber el lugar. Para eso han mandado a buscar a Don Ramiro, un militar e interrogador de la policía con mucha experiencia, quien tiene que aplazar un día más su retiro, para encargarse de este caso a solicitud personal del Ministro del Interior. Apenas tiene una hora. Don Ramiro es el hombre más temido en su profesión.
Funciones: a partir del 9 de julio
viernes y sábados, a las 8.30 p.m.
Sala: Teatro en Miami Studio
Dirección: 2500 SW 8 ST, Miami
Reservaciones: (305) 551.7473
FRANKLIN A. BLANCO
presenta
Pequeños crímenes conyugales
de Eric-Emmanuel Schmitt (Premio Goncourt 2010)
Dirección de Yoshvani Medina
Con las actuaciones de Ivette Viñas y Gualberto González
Sinopsis
Gilles se ha quedado amnésico después de su accidente y anda en busca de los pedazos de su pasado. Desconfiado, Gilles duda de lo que le cuenta su supuesta esposa…
Temporada: del 2 de julio al 1º de agosto de 2010
Sala: ArtSpoken Performing Center
Dirección: 529 SW 12 th, Miami, 33130
Reservaciones: (305) 609-4620
Selección CULTURAL del fin de semana
Por Jesús Hernández
Fuente: Diario Las Américas
• La galería de arte Zu expone una importante muestra de arte pictórico alegórica a los 30 años de éxodo cubano de Mariel y reúne a varios de los protagonistas del histórico suceso el viernes 25 a las 8 de la tarde. Tertulia temática que estará encabezada por el director de la galería Manny López para intercambiar experiencias entre amigos y destacar la importancia de una emigración que trajo buena parte de la estirpe cultural que no encontraba espacio en su país. Llegada que aportó experiencias, puntos de vista y contrastes que estimularían el entorno artístico miamense. Exposición titulada Farewell to the sea, Remembering El Mariel, o Adiós al Mar. Recordando Mariel en Zu Galería Fine Arts, 2248 S.W. Calle 8, Miami. Telef. 786-443-5872. Hasta el 27 de junio.
• El grupo Havanafama vuelve a escena con Teatro en proceso: La vida en un acto. Serie de lecturas dramatizadas y matizadas con elementos escenográficos, vestuario y maquillaje, así como iluminación y música adecuada. Programa especial que ofrece Juego de damas y El cambio, dos piezas cortas del escritor cubano Julio Matas, con la actuación de Laura Zarrabeitia, Mercedes V. Ruiz, Vivian Morales y Yesler de la Cruz, bajo la dirección de Eddy D. Souza y la asistencia en producción de Alejandro Galindo en la sala Havanafama Teatro Estudio, 752 SW Avenida 10 Miami (786-319-1716) Viernes 25 y sábado 26, 8.30 pm. Entrada general 8 dólares.
• Susana Pérez y Gabriel Porras salen de sus respectivas telenovelas Pecadora y ¿Dónde está Elisa? para protagonizar Toma de tu propio chocolate, versión libre de Pareja abierta del italiano Darío Fo. Puesta en escena que la actriz dirige y Jorge Lorenzo produce. Domingo 6 pm, hasta el 25 de julio. The Place, 833 SW. Avenida 29, Miami. Teléfono 786 226 6934.
(…)
• Teatro Bellas Artes presenta el espectáculo cómico musical Lo que está para ti con Néstor Cabell, Caridad Hernández, Enrique Arredondo, Rodolfo Valdés Sigler y Mayté Valiente. Sábado 8.30 p.m. y domingo 6 p.m. Además, Teatro Bellas Artes presenta la comedia musical Cinco flores y un pepillo el sábado 26. Simpática producción interpretada por Mariloly, Magaly García y Yolanda Mustelier, así como Kiley Hernández, Grethel Ortíz, Martha López Casañas, Lydia Valdés, Raúl Rodríguez, Rigo Palma y Zineb Ávila.
Suben a escena dos piezas de JULIO MATAS
Por Arturo Arias-Polo
E-mail: aarias-polo@elnuevoherald.com
Fuente: El Nuevo Herald
El ciclo de lecturas dramatizadas Teatro en proceso: la vida en un acto continúa en el teatro Havanafama con Juego de damas y El cambio, piezas cortas del dramaturgo cubano Julio Matas dirigidas por Eddy Díaz Souza.
“Ambos textos son verdaderas joyas dramáticas que dibujan un perfil muy atractivo de la mujer del siglo pasado que ha prevalecido hasta nuestros días. Ellas siguen aferradas al amor de un hombre o terminan por ceder lugar a la venganza”, explicó Díaz Souza, sin revelar los pormenores de las tramas, que reunió en el elenco a Laura Zarrabeitia, Mercedes Ruiz, Vivian Morales y Yesler de la Cruz. “En este universo femenino fluye la tristeza, la soledad, el abandono, la traición y la muerte. Pero lo más importante es que todo está tratado desde un ángulo agudo, crítico, humorístico e irónico”, enfatizó.
Para Laura Zarrabeitia, que participó en un montaje de Juego de damas cuando vivía en Venezuela hace muchos años, y ahora encarna la Ernestina, “Julio Matas es muy concreto en sus historias. Su obra está a la altura de [los dramaturgos cubanos] Virgilio Piñera, José Triana y Antón Arrufat”. Lo mismo piensa Mercedes Ruiz, su hermana Celeste en la ficción, cuando destaca el dibujo de los personajes de esta tragedia. “En la obra se deja claro que para que el odio no se revierta sobre las personas éstas deben resolver a tiempo sus conflictos del pasado. Si algo me gusta de Matas es que refleja muy bien el carácter retorcido de dos mujeres que durante años no han querido expresar sus sentimientos, y la dependencia emocional que se crea entre ellas”.
Según Vivian Morales, quien interpreta a Florángel, lo que más le atrae de su personaje es que, pese a las ofensas que recibe de Ernestina y Celeste, logra mantener su dignidad a toda costa. “Eso no impide que en el fondo Florángel sea tan ingenua como La Mujer de El cambio”, dijo al compararla con su papel en El cambio, la otra pieza de Matas en la que participa y donde compartirá el protagónico con Yesler de la Cruz. “Se trata de alguien que se aferra al recuerdo del esposo sin perder la esperanza”, explicó. Como Penélope, La Mujer recibe a un hombre que asegura ser su esposo que regresa tras doce años de ausencia. Sin embargo, cuando lo escucha hablar descubre que no es él.
“Lo curioso es el juego que se establece entre ella y el recién llegado”, agregó Yesler de la Cruz, quien asumirá a El Hombre. “La mujer idealizó a su marido en sus recuerdos y ha olvidado su verdadera imagen. En cuanto a mi personaje, considero que es alguien que sólo busca el amor”.
Julio Matas ha transitado por el teatro, la poesía, el cuento, la crítica y el ensayo desde sus tiempos de estudiante en el Seminario de Arte Dramático de la Universidad de La Habana, a finales de la década de 1940. Tras su salida de la isla en 1965, rumbo a Estados Unidos, el intelectual inició su labor docente en la Universidad Pittsburgh, donde ejerció en el Departamento de Lengua y Literatura Hispánicas. En 1970, Matas obtuvo el doctorado en la Universidad de Harvard. El autor estará presente en la función de mañana.
Teatro en proceso: la vida en un acto cuenta con un equipo integrado por el productor Alejandro Galindo, las promotoras Belkis Proenza y Mercy Abad, y Juan Roca, director de Havanafama.
Juego de damas y El cambio en Havanafama Teatro Estudio, 752 SW 10 Ave. Viernes y sábados a las 8:30 p.m. Informes: (786) 319-1716. Hasta el 31 de julio.
Teatro en proceso: dos piezas de JULIO MATAS
TEATRO EN PROCESO: LA VIDA EN UN ACTO
La Compañía Teatral Havanafama continúa este viernes 25 y sábado 26 de junio con su programa Teatro en proceso: La vida en un acto. En esta oportunidad, con piezas clave del dramaturgo cubano Julio Matas.
Teatro en proceso es una atractiva propuesta de lectura dramatizada que plantea sobre el escenario diversos discursos dramatúrgicos, acompañados de elementos escenográficos, de vestuario, maquillaje e iluminación, y donde el actor, aún con el texto entre sus manos, asume el reto de interpretar su rol, poniendo toda su técnica al servicio de la escena.
El programa incluye dos obras en un acto: Juego de damas y El cambio, con las actuaciones de Laura Zarrabeitia, Mercedes V. Ruiz, Vivian Morales y Yesler de la Cruz, la asistencia de producción de Alejandro Galindo, promoción de Belkis Proenza y Mercy V. Abad, puesta en escena a cargo de Eddy D. Souza y la dirección general de Juan Roca.
En estas piezas, verdaderas joyas dramáticas, logra Julio Matas dibujar un perfil atractivo de la mujer del siglo pasado que, sin embargo, proyecta sus raíces e imágenes en estos días que corren. Ellas, siguen aferradas al amor de un hombre; esperan, como Penélope, por ese amor o eligen finalmente por la venganza. En este universo femenino fluye la tristeza, la soledad, el abandono, la traición y la muerte. Todo se mira desde un ángulo agudo, crítico, humorístico e irónico.
Cabe recordar que Julio Matas es un destacado dramaturgo cubano, poeta, cuentista, crítico y profesor. Estudió en el Seminario de Arte Dramático de la Universidad de La Habana, entre 1948 y 1952. En 1965 salió de Cuba para establecerse luego en Estados Unidos. En la Universidad Pittsburgh inició su labor docente, hasta llegar a ser profesor del Departamento de Lengua y Literaturas Hispánicas. En 1970 se graduó de doctor en la Universidad de Harvard.
Teatro en proceso: La vida en un acto se estará presentando durante los meses de junio y julio, todos los viernes y sábados a las 8:30 pm., en Havanafama Teatro Estudio, sito en 752 SW 10TH Ave Miami, FL 33130. Admisión general: $8.00 dólares.
Para mayor información y reservaciones 786-319-1716.
Una apocalíptica FABULA urbana
Por Antonio O. Rodríguez
Fuente: El Nuevo Herald
Buenas interpretaciones y un montaje sencillo pero eficaz hacen que El ágel de la culpa por Nuevoteatro66 sea un acierto
“El público es una especie de detective colectivo que quiere descifrar un misterio. Todas las piezas teatrales son misterios. ¿Qué pasó aquí? ¿Qué va a pasar aquí? No lo expliques. Que lo descubran”, apunta el teatrista y psiquiatra chileno Marco Antonio de la Parra en Cartas a un joven dramaturgo. Su obra El ángel de la culpa (1996), que Nuevoteatro66 presentó el pasado fin de semana en su sede de la Calle Ocho y la tercera avenida del South West, podría ser una buena sustentación de esa premisa.
En la escena de un crimen, un detective interroga al joven sospechoso de haberlo cometido. El policía revela, desde el inicio, su malhumor: aunque no está de turno, se ha visto obligado a abandonar su madriguera a altas horas de la noche, interrumpiendo un video porno y una sesión de masturbación, para hacerse cargo del caso. En la ciudad –se queja– se producen demasiados delitos: “Necesitarían un ejército de ángeles con espadas de fuego para poner todo en su lugar”. Él es uno de esos ángeles vengadores encargados de velar por el cumplimiento de la ley. Un ángel caído que no tarda en hacer patente su resentimiento social y su naturaleza corrupta y homofóbica.
A su manera, el investigador realiza una plausible reconstrucción de los hechos y de las motivaciones del asesino. El joven escucha su diatriba sin decir palabra, lo cual no significa exactamente que permanezca en silencio: las diferentes formas en que reacciona a las suposiciones y confesiones del detective constituyen parlamentos mudos, pero cargados de significación; quizás tan reveladores como la frase con que romperá su mutismo.
Esta apocalíptica y desesperanzadora fábula urbana de Marco Antonio de la Parra es materializada por Miguel Ponce con una austeridad casi franciscana: ausencia de banda sonora, escasas luces (que permanecen fijas durante buena parte de la representación) y, en el espacio escénico desnudo, dos sillas, las marcas de una cuadrícula y el contorno de un cuerpo humano dibujado sobre el piso. El montaje apuesta por un ritmo incisivo, inquietante, que se apoya en los nerviosos desplazamientos del policía, y sorprende al extender la representación –por decirlo de algún modo– “tras bastidores”.
La función del viernes 18 de junio fue un tour de force que los actores afrontaron con profesionalismo. La interpretación de Miguel Ponce del “ángel negro que viene a limpiar los desechos de los bajos instintos” fluyó de principio a fin, sin tropiezos ni vacilaciones. Se trata de un actor seguro, que está de vuelta de (casi) todo; dueño de un apreciable arsenal técnico que le permite recorrer el texto con malicia y sacarle el jugo a cada frase, encadenar con limpieza transiciones enérgicas o sutiles, y sostener una caracterización gestual que da cabida a dosificados tics (como los dedos en la nariz, que hacen sospechar su afición por la cocaína). Por su parte, George Riverón funcionó como una correcta “caja de resonancia” que consiguió responder a cada estímulo. Su acercamiento al asesino hizo énfasis en la fragilidad y la indefensión del personaje, subrayando su condición de adolescente, y acertó al prescindir de cualquier elemento que pudiera sugerir explícitamente atractivo físico o sensualidad erótica.
“Yo no sé si existe Dios, pero el diablo sí que existe”, asegura el protagonista de este relato noir con resonancias bíblicas; un thriller sin fastidiosas moralejas, a no ser que quiera verse como tal la pragmática conclusión a la que llega el policía: “Hay cosas que no se hacen. Y si se hacen, no se dicen”. Verbalmente frondosa y minimalista en su puesta en escena, El ángel de la culpa invita a reflexionar sobre la alarmante tendencia de los medios de difusión masiva a la “espectacularización” del crimen y también sobre la paradoja de sociedades que con una mano propician el delito y con la otra pretenden erradicarlo.
La consistencia del texto elegido, las buenas interpretaciones y el sencillo pero eficaz montaje convierten este espectáculo en un acierto de Nuevoteatro66.
OPCIONES hay: Selección cultural del fin de semana
Por Jesús Hernández
Correo-e: jhernandez@diariolasamericas.com
Fuente: Diario Las Americas
HAVANAFAMA
Unos de los mayores atractivos del grupo Havanafama es el entusiasmo. La manera que juegan con el tiempo y bien emplean los pocos recursos disponibles para hacer teatro. Quehacer que ha mantenido a la sala de Juan Roca muy ocupada últimamente. Programación que trae a escena Teatro en proceso: La vida en un acto. Un nuevo proyecto que aboga precisamente por mostrar el desarrollo de una puesta en escena. Son específicamente lecturas dramatizadas de obras dramáticas cortas con elementos escenográficos, vestuario y maquillaje, así como iluminación y música necesaria.
De hecho, Recordando a mamá, así como Soldados somos y a la guerra vamos, ambas escritas por el cubano Pedro Monge Rafuls; dan comienzo al nuevo proyecto el viernes 18, a las 8.30 pm. Representaciones que serán interpretadas por Eddy D. Souza, Laura Zarrabeitia y Paut William, así como Yesler de la Cruz y Freddy Acuña respectivamente. Ambas puestas bajo la dirección de Eddy D. Souza y la asistencia en producción de Alejandro Galindo.
Asimismo, el programa continúa el viernes 25 y el sábado 26, 8.30 pm con las piezas Juego de damas y El cambio, del escritor cubano de Julio Matas, con la actuación de Laura Zarrabeitia, Mercedes V. Ruiz, Vivian Morales y Yesler de la Cruz, bajo la dirección de Eddy D. Souza y la asistencia en producción de Alejandro Galindo en Havanafama Teatro Estudio, 752 SW Avenida 10 Miami (786-319-1716) entrada 8 dólares.
NUEVOTEATRO66
El Ángel de la Culpa vuelve a escena este fin de semana. Intenso drama que cuenta como un inspector de policía logra desenredar un extraño caso de asesinato. Una conmovedora pieza escrita por el chileno Marco Antonio de la Parra que el grupo Nuevo Teatro 66 repone en Miami con la actuación de Miguel Ponce y George Riverón, bajo la dirección de Miguel Ponce. Funciones viernes 18 y sábado 20, 8.30 pm, y domingo 21, 6 pm. Sala teatro 66, Edificio José Martí, 801 SW Avenida 3, Miami. Reservas 305 510 5676.
THE PLACE
Toma de tu propio chocolate, versión libre de Pareja abierta del italiano Darío Fo, tiene a Susana Pérez y Gabriel Porras por intérpretes en The Place. Puesta en escena que la actriz dirige y Jorge Lorenzo produce. Domingos 6 pm, hasta el 25 de julio. The Place, 833 SW. Avenida 29,Miami. Teléfono 786 226 6934.
TEATRO DE BELLAS ARTES
Teatro Bellas Artes presenta el espectáculo cómico musical Lo que está para ti con Néstor Cabell, Caridad Hernández, Enrique Arredondo, Rodolfo Valdés Sigler y Mayté Valiente. Sábado 8.30 p.m. y domingo 6 p.m. Además, Teatro Bellas Artes presenta la comedia musical Cinco flores y un pepillo el sábado 19 y sábado 26. Simpática producción interpretada por Mariloly, Magaly García y Yolanda Mustelier, así como Kiley Hernández, Grethel Ortíz, Martha López Casañas, Lydia Valdés, Raúl Rodríguez, Rigo Palma y Zineb Ávila.
TEATRO GUSMAN CONCERT HALL
Quienes disfruten las comedias de enredos pueden tener en cuenta Sé infiel y no mires con quién protagonizada por Víctor Cámara, Elluz Peraza y Orlando Casin, bajo la dirección de Jenny Noguera. Comedia que nos recuerda Move over Mrs. Markham en inglés, de Ray Cooney and John Chapman con gran éxito hace más de 20 años. Teatro Gusman Concert Hall, 1314 Miller Dr., Coral Gables. (954 226-6851) Sábado 12, 8.30 de la tarde.




















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