REFLEXIONES sobre la lectura, el libro y la biblioteca

Mayo 17, 2008

Ignat Bednarik. Reading youg man.

LA LECTURA

“El amor por la lectura es algo que se aprende pero no se enseña. De la misma forma que nadie puede obligarnos a enamorarnos, nadie puede obligarnos a amar a un libro. Son cosas que ocurren por razones misteriosas, pero de lo que sí estoy convencido es que a cada uno de nosotros hay un libro que nos espera. En algún lugar de la biblioteca hay una página que ha sido escrita para nosotros”. Alberto Manguel (1948). Leer será en el futuro un acto de rebeldía. Madrid: El país, 2007.

“El tiempo para leer es siempre tiempo robado. (De la misma manera que lo es el tiempo de escribir o el tiempo de amar)”· Daniel Pennac (1944). Como una novela. Bogotá: Norma, 1996.

“Cuando era joven leía casi siempre para aprender; hoy, a veces, leo para olvidar”. Giovanni Papini (1881-1956).

“Leer es una destreza. Mientras más se practica, mejor se hace. Mientras mejor se hace, menos esfuerzo se requiere. Mientras menos esfuerzo se requiere, más se puede y se quiere hacer. Desafortunadamente, esta espiral positiva también opera en sentido contrario. Para el lector más débil es un círculo vicioso. A esto se le suma luego el rechazo por parte del estudiante”. Keith J. Topping. Modelos de hábitos de lectura.

EL LIBRO

“Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los animales, el tiempo y su propio contenido”. Paul Ambroise Valéry (1871-1945).

“El libro que enseña y conmueve, es además ahora el mensajero de nuestra voz y la defensa para pensar en libertad”. José Luis Sanpedro (1917). Valor de la palabra.

“Hay gente que supone que los libros tienen otra finalidad que la de alimentar la vida espiritual, intelectual, cultural, política de individuos y sociedades. Asumen que los libros tienen un valor en sí, eterno y universal. Pero, en tanto bienes culturales, los libros tienen el valor que el lector les de en el momento de la lectura, antes y después”. Daniel Goldin (1940). En: La experiencia de la lectura : estudios sobre literatura y formación. México: Fondo de Cultura Económica, 2003.

“No hay mejor fragata que un libro para llevarnos a tierras lejanas”. Emily Dickinson (1830-1886). 

Vatican Library. Vatican city, Rome.

LA BIBLIOTECA

“Escasas son las noticias acerca de la función de las bibliotecas públicas como espacio de lectura en Roma. Desde luego, no eran bibliotecas reservadas como las helenísticas, sino que antes bien cabe hablar de “bibliotecas eruditas” en elsentido de que estaban abiertas a quien quisiera tener acceso a ellas, pero en realidad eran frecuentadas por un público de lectores de nivel medio/alto, el mismo, o casi, que solía disponer de bibliotecas privadas”. Guglielmo Cavallo y  Roger Chartier. Historia de la lectura en el mundo occidental. 2ª ed. Madrid: Taurusminor, 2004.         


TECNOLOGÍAS EMERGENTES para la promoción del libro y la lectura

Mayo 6, 2008

Por Eddy D. Souza

Muy pocas bibliotecas en la actualidad (y me refiero específicamente a las bibliotecas latinoamericanas) han encontrado en las tecnologías de la Web social (o Web 2.0), las herramientas aliadas para brindar sus acostumbrados servicios (y, tal vez, algunos nuevos) a su comunidad de usuarios.

Para algunos profesionales de la información, el fenómeno 2.0 no es más que un boom de la temporada y una burbuja tecnológica que terminará por reventar más temprano que tarde. Otros profesionales consideran la web social como un conjunto de programas telemáticos que contribuyen, en algún sentido, a la infoxicación. Empero, los defensores de esta nueva filosofía en la red, destacan sus bondades: carácter colaborativo, interactivo, democrático y socializador, sin dejar por fuera las tantas aplicaciones, implicaciones y beneficios que pueden obtener las bibliotecas (también usuarios y demás unidades de servicio de información) a partir de la implementación de estas herramientas. El proceso de asimilación ha ido algo lento, pero ya pueden verificarse algunas prácticas exitosas (en contextos europeos sobre todo), como se evidencia en la Biblioteca Municipal de Muskiz (Muskizko Udal Liburutegia).

Poco a poco, los bibliotecarios han comenzado a experimentar con estos recursos en función de la promoción de la lectura. Y no sólo bibliotecarios, también las compañías del mercado del libro y las publicaciones periódicas presentan sus productos bajo nuevos enfoques, como es el caso de las revistas Space o 944 Media, cuya navegación por sus contenidos, realizada desde Zkimmer, presenta una interface muy similar a la de Google Maps. Propuesta parecida la encontramos en la editorial Penguin Books, con su proyecto de literatura de ficción digital: Six authors, six stories, six weeks, para mostrar (promocionar) algunas historias, en este caso: The 21 steps, de Charles Cumming. Otras empresas, como la española Arpa Solutions (premiada en el V Concurso de Emprendedores Universitarios), apuestan por las tecnologías de realidad aumentada para el desarrollo de libros con imágenes tridimensionales. Según se muestra en el video, los libros interactivos reconstruyen

“…modelos virtuales en tres dimensiones como si estuviesen pegados a las páginas del mismo, además podrá disfrutar de animaciones, sonidos, vídeos o imágenes que complementan de una forma realmente impactante los contenidos textuales o gráficos de un libro convencional”.

Pero, volviendo a las bibliotecas y la implementación de recursos tecnológicos, conviene apuntar el uso del blog como medio informativo, caso Biblioteca Pública Municipal de La Muela, en Zaragoza. Con fines de promoción, animación y reflexión de libros y lecturas, la Biblioteca Pública de Albacete recurre también al blog como plataforma para el Club de Lectura El grito, especializado en “literatura de género: fantasía, terror, ciencia ficción, aventuras, novela negra…” y otra bitácora para el club Pomelo, un grupo de adultos que disfrutan “leyendo literatura infantil”. Otras bibliotecas que apuestan al weblog y lo aprovechan para difundir sus servicios y catálogos (que es también una forma de animar a la lectura): Biblioteca Municipal de Sort, Bibliotecas Escolares de Galicia y 365 días de libros: selección de lecturas para el ocio; este último alienta la lectura de obras de ficción entre los usuarios de la biblioteca de Colmenarejo, perteneciente a la Universidad Carlos III de Madrid.

El weblog -como puede apreciarse en este breve listado- se ha convertido en la herramienta más usada por bibliotecarios y bibliotecas; sin embargo, existen otros recursos igualmente prácticos, sencillos y efectivos a la hora de promocionar el libro y la lectura. Basta investigar las características de cada aplicación, para seleccionar la más adecuada a nuestros intereses. De los recursos disponibles, podemos tener presente, por ejemplo: los bookmarks o marcadores sociales, como del.ici.ous, BlinkList, Furl (para clasificar, sindicar, organizar, describir, resguardar, acceder y compartir enlaces favoritos, desde cualquier computador con acceso a Internet) y vi.sualize.us (igual que los anteriores, sólo que enfocado en las imágenes); entre las redes de difusión de noticias en comunidades de habla hispana, destacan: Culturízame y Menéame; otra aplicación de mucha actividad por estos días es el microblogging:

“…también conocido como nanoblogging, es un servicio que permite a sus usuarios enviar mensajes de sólo texto, con una longitud máxima de 140 caracteres , vía SMS, mensajería instantánea, sitios web de o aplicaciones ad hoc.

Estas actualizaciones se muestran en la página de perfil del usuario, y son también enviadas de forma inmediata a otros usuarios que han elegido la opción de recibirlas.

Los principales servicios son Twitter , Jaiku , Pownce, Khaces y Xmensaje”.

Notas breves sobre las actividades de la biblioteca, sobre los títulos adquiridos o sugerencias de lecturas pueden ser difundidas con microblogging a su comunidad de usuarios.

LibraryThing es una herramienta apropiada para motivar el amor por los libros y la bibliotecología. Se definen como “un catálogo sencillo con la calidad del de una biblioteca. Además LibraryThing te pone en contacto con personas que leen lo mismo que tú”. En efecto, permite seleccionar y exhibir las cubiertas de aquellos libros que leemos o que forman parte de nuestra colección (real, virtual o sentimental); cuenta también con campos para la descripción, clasificación (propone el uso de los sistemas Dewey y LC) y valoración del ítem, ya sea adjudicando estrellas o por la vía de comentarios. La aplicación logra la interacción de usuarios en torno a títulos e intereses lectores (y supongo que también en torno a sus intereses sociales) y ofrece, además, estadísticas de sus miembros y de los libros más populares. Está disponible en inglés y español.

QueLibroLeo es una propuesta parecida a la anterior, que recoge comentarios y valoraciones de los lectores, e incluye asimismo -aunque no en todos los casos- enlaces a librerías. Se autodefinen como

“una red social de intercambio de gustos/opiniones literarias en los que cada nota y cada crítica son importantes. Dese de alta para recomendar a otros lectores sus libros favoritos y para que le sugieran cuales deberían ser sus próximas lecturas”.

Aún faltan por referir en este post muchísimas otras tecnologías y propuestas de la Web social. Sin embargo, la muestra presentada es un punto de partida que debe insentivar otras búsquedas, y también el hallazgo de otras aplicaciones (novedosas, sencillas, válidas y útiles) que refuercen los servicios de las unidades de información y estimulen la conexión placentera y lúdica con la lectura y el libro.


LECTURA ESCÉNICA: herramientas del teatro al servicio de la promoción de la lectura

Abril 7, 2008

Por Eddy D. Souza

 En rara ocasión se encontrará el teatro, como género literario, entre los programas de promoción y fomento de la lectura en Venezuela o más allá de sus fronteras. Sin embargo, la producción dramatúrgica venezolana y universal es bien extensa y diversa en cuanto a forma y contenido.

Nada como un rico texto teatral para despertar las emociones, sensaciones, imaginación y creatividad de aquellos que se aventuran a defender un personaje sobre las tablas o aquellos otros que, desde la media luz de la sala, activan sus cinco sentidos para no perder el rumbo mientras dure el viaje.  

Las bondades de la práctica de este arte escénico son hoy bien conocidas y reconocidas en diversos ámbitos profesionales, aunque con muy bajos índices de implementación en centros educativos y empresariales.  

Isabel Tejerina señalaba en cierta ocasión que el teatro, en su dimensión antropológica, “es una manifestación ritual que plasma la necesidad del ser humano de contemplarse y de reflejarse e, igualmente, su anhelo de metamorfosis, de encarnar otros papeles distintos al propio. Constituye una herramienta exploratoria que nos proporciona conocimiento sobre nuestra realidad y reflexión sobre nosotros mismos“. En este sentido, podríamos añadir que el ejercicio teatral contribuye al desarrollo físico, intelectual y emotivo del individuo, le proporciona un sinfín de instrumentos que coadyuvan a la socialización y amplian su capacidad lectora, crítica y analítica del entorno.

Hacia 1946, el creador del psicodrama, Jacob Levy Moreno, planteaba a la sociedad médica de su tiempo el uso de herramientas teatrales para la resolución de conflictos personales. En síntesis argumentaba que el psicodrama consistía en poner al paciente “…sobre un escenario, donde puede resolver sus problemas con la ayuda de unos pocos actores terapéuticos. Es tanto un método de diagnóstico como de tratamiento“.

A partir de éstas y otras experiencias, se ha registrado un largo proceso a través de talleres de formación, en los que se utiliza el lenguaje técnico del arte teatral a favor del desarrollo armónico de las capacidades del individuo; capacidades, habilidades y destrezas que podrían ser, más tarde, apropiadas herramientas comunicacionales a ser empleadas en la lectura escénica. Y, entiéndase aqui, que defino la lectura escénica como una manifestación del género escénico, que reúne elementos y técnicas provenientes de la oratoria, la narración oral, la declamación y, por supuesto, del teatro, una actividad que se ejecuta con el objeto de hacer comprensible y amena la lectura en voz alta de un texto literario (sea narrativo, lírico, dramático u otro), ante un auditorio con características particulares (edad, espacio físico, condición mental, etc), para lo cual, es imprescindible una apropiada selección de señales corporales y faciales, buena dicción y proyección de la voz; todo ello, sin descuidar otros elementos complementarios que podrían tener o no relevancia dentro de la propuesta de lectura escénica, tales como la iluminación, el vestuario, la utilería y la musicalización.  

Serán éstos, entonces, los aspectos a trabajar en el lector escénico: voz, expresión corporal, interpretación y puesta en escena, intentando con ello dar a conocer materiales significativos, escritos o no para las tablas, pertenecientes a la literatura venezolana, latinoamericana y universal; mientras, paralelamente, se fomenta la lectura en niños, jóvenes y adultos, y se disfruta de una propuesta imaginativa de lectura en escena.

 

Referencias

Obst Camerini, Julio. El psicodrama de Jacob Levy Moreno [en línea]. Buenos Aires: Centro de Terapia Cognitiva y Terapia Racional Emotiva Conductual, 2002 [consultado: julio 14, 2006 ]. Disponible en: http://www.catrec.org/psicodrama.htm

Tejerina Lobo, Isabel. La educación en valores y el teatro : apuntes para una reflexión y propuesta de actividades [en línea]. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2005 [consultado: julio 11, 2006 ]. Disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/06926118790681751869079/index.htm

Urquiza, Carlos Antonio de. El teatro para niños y jóvenes : breve cuadro de la situación en Latinoamérica y Argentina [en línea]. Buenos Aires: ATINA, 2002 [consultado: julio 11, 2006 ]. Disponible en: http://www.atinaonline.com.ar


FRASES célebres sobre el libro, la lectura y la Biblioteca

Abril 2, 2008

Hay frases que por su belleza, por su síntesis, claridad y certeza (firmeza) de exposición, superan el obstáculo del tiempo y logran conectarse con otras generaciones. Este es el caso de las frases que reproduzco hoy, gracias a la colección que gentilmente me eviara Estela Mastromatteo, mi querida maestra y amiga .

Varios libros

EL LIBRO

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Jorge Luis Borges. 

“Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”.  Proverbio Indú.

“El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio”. Anónimo.

“Es un buen libro aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho”. Bronson Alcott.

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”. Emily Dickinson.

“Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer”. Alfonso V.

The Reader, 1856

LA LECTURA

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. Jorge Luis Borges.

“Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas de inefable y deliciosa compañía”. John F. Kennedy.

“Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros”. San Agustín.

“La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta”. André Maurois.

“Lee y conducirás, no leas y serás conducido”. Santa Teresa de Jesús.

“La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil, y el escribir, preciso”. Francis Bacon.

Trinity College Library Dublin

LA BIBLIOTECA

“Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”. Jorge Luis Borges.

“Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica”. Jorge Luis Borges.

“Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública, puede medirse la cultura de un pueblo”. John Ernest Steinbeck.

“En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás”. Jackes Benigne Bossuet.     


APUNTES sobre la historia de la lectura en Occidente

Marzo 22, 2008

Por Eddy D. Souza

Lector con perro

 

 

Fue la urgencia, evidentemente imperativa, de registrar los acontecimientos más notables, los saberes acumulados por generaciones, los progresos en materia científica, la historia, la cultura, el comercio, entre otros, lo que motivó al hombre a diseñar caracteres, herramientas y soportes con la finalidad de preservar esta memoria, para uso de los hombres y mujeres de su tiempo y, por supuesto, como patrimonio de generaciones venideras. Según las indagaciones del bibliotecólogo Fernando Báez, los primeros textos de los que se tenga noticia provienen de la ciudad de Uruk y datan de los años 4100 o 3300 a.C.[1] 

 

 

 

Para escribir, en un comienzo, fue necesario contar con escribanos, desarrollar a su vez los instrumentos y materiales cuya superficie (y composición) permitieran la escritura (y su permanencia). Pero la escritura requirió también de un lector; es decir, precisó de un individuo con capacidad para decodificar, comprender y comunicar aquella organizada estructura sintáctica y semántica.

Como apunta Georges Jean, entre otros escritores, el arte y técnica de la escritura y la lectura estuvo reservada —en un principio y por largo tiempo— a las castas y elites en ejercicio del poder.

 Escribir y leer la escritura cuneiforme no era cosa fácil para los antiguos mesopotámicos. Este arte estaba en manos de los que sabían trazar los signos, conocían su pronunciación y las diferencias de sentido en función del contexto (…) los escribas, maestros de la escritura, constituían una casta aristocrática más poderosa a veces que la de los cortesanos “analfabetos” o incluso que el propio soberano (…) Saber escribir y leer era ya entonces un poder, y también un privilegio.[2] 

Este mismo autor advierte que, años más tarde, la utilización del pergamino como soporte para la escritura modificará a fondo las herramientas, procesos y métodos para escribir y leer. Otro tanto ocurrirá, evidentemente, con la invención de la imprenta en 1450. Analizando estos hechos, puede entonces inferirse que las transformaciones producidas en las tecnologías de la escritura y la lectura inciden drásticamente en los procesos y capacidades de aprendizaje y en el desarrollo de la humanidad. Tales cambios y consecuencias pueden ser analizados desde nuestra perspectiva contemporánea donde, precisamente, la innovación tecnológica ha impuesto brechas, mientras conviven la lectura en medios impresos y la lectura en redes informáticas.

Lector de tabaquer�a

 

 

Para Alberto Manguel, sin embargo, existen dos momentos en la historia de la lectura, y no precisamente determinados por cambios tecnológicos. Señala Manguel, con su poético modo de pasearse por los caminos de la lectura, que un primer período sería aquel en el que prevaleció la lectura en voz alta y un segundo momento, cuando se inicia la lectura silenciosa. Es, en este caso, la técnica de la lectura y no la tecnología la causa de los cambios. Según Julián Jaynes, hacia “el tercer milenio a.C. la lectura pudo haber sido (…) una cuestión de oír la escritura cuneiforme, es decir, imaginar las palabras habladas al mirar sus símbolos pictóricos, en lugar de la lectura visual de sílabas en el sentido en que nosotros la entendemos”.[3] Otros autores reconocerán la estabilización de la práctica de la lectura silenciosa para el siglo X. No obstante, Manguel recuerda que ya para el siglo IV, San Agustín manifestaba su arrobamiento ante el modo de leer de San Ambrosio:

Cuando leía, sus ojos recorrían las páginas y su corazón penetraba el sentido; mas su voz y su lengua descansaban. Muchas veces, estando yo presente, pues el ingreso a nadie estaba vedado ni había costumbre en su casa de anunciar al visitante, así le vi leer en silencio y jamás de otro modo.[4] 

Alfaro López, Guglielmo Cavallo y Roger Chartier, coinciden en sus apreciaciones sobre la conformación de tres etapas en la historia de la lectura, desde la Edad Media hasta nuestros días:

“…la primera revolución señala el tránsito de la lectura oral a la lectura silenciosa, la cual es incluso anterior a la revolución sufrida por el libro; la segunda revolución, que aconteció con anterioridad a la industrialización en la fabricación de lo impreso, transita de la lectura intensiva a la lectura extensiva; y la tercera es la más radical de tales revoluciones (…) la transmisión electrónica de los textos (…) porque, desde luego, leer en una pantalla no es lo mismo que leer en un códice…[5] 

Manguel advierte que a partir del siglo VI las prácticas de lectura oral, de lectura pública, se van haciendo cada vez menos usuales; tal vez para dar paso a un estilo de lectura íntima… Durante los siglos XIV y XV se registra un nuevo interés por la oralización pública de textos, tanto laicos como religiosos. Pero será, definitivamente en el siglo XIX cuando alcance su máximo esplendor la lectura pública de poemas y narraciones en la voz de sus propios autores. Charles Dickens, por ejemplo, dominará los escenarios y salones ingleses, mientras que poetas cubanos declamarán sus versos en las tertulias de Domingo María del Monte, ilustre cubano nacido en la ciudad de Maracaibo en 1804. Tan célebres fueron las tertulias de Domingo Del Monte como las lecturas realizadas para las multitudes de obreros de las tabaquerías cubanas.

Luego, la tercera revolución: el texto electrónico. Cavallo y Chartier consideran que las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) modifican las anteriores experiencias y hábitos lectores, al introducir el texto en un nuevo contexto, texto o artefacto textual que se presenta en una amplia gama de formatos, con múltiples enlaces, referentes e imágenes, texto que puede ser transformado y recuperado en cualquier momento y desde cualquier punto del globo terráqueo —eso sí—, teniendo la tecnología adecuada que le permita acceder a la red.

La historia de la lectura puede ser edificada e interpretada desde disímiles aristas. Todas conservarán la impronta de quien la escribe; pero, sobre todo, mostrarán las relaciones entre las formas de gobierno, las políticas, las tecnologías, las sociedades y la lectura.



Notas:

[1] Fernando Báez. Historia universal de la destrucción de los libros : de las tablillas sumerias a la guerra de Irak. Caracas: Debate, 2004. p. 29.

[2] Georges Jean. La escritura : memoria de la humanidad. Barcelona, España: Ediciones Grupo Zeta, 1998. p. 20-21.

[3] Citado por: Alberto Manguel. Una historia de la lectura. Madrid: Alianza editorial, 2001. p. 74-75.

[4] San Agustín. “Confessions”. Citado por: Alberto Manguel. Una historia de la lectura. Madrid: Alianza editorial, 2001. p. 81.

[5] Héctor Guillermo Alfaro López. Tiempo líquido : la crisis del libro y la lectura [en línea]. Investigación Bibliotecológica. Vol. 14, n° 28. México: Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, 2000 [citado septiembre 20, 2006]. Disponible en: <http://www.ejournal.unam.mx/iibiblio/vol14-28/IBI02804.pdf> p. 58.