BIBLIOTECAS PÚBLICAS de La Florida, Estados Unidos

Julio 22, 2008
En La Florida, las bibliotecas públicas forman parte de amplias y activas redes, que se encuentran  agrupadas por Condados. Las fotos de la biblioteca que muestro a continuación (East County Regional Library), por ejemplo, forma parte de la red del Condado Lee, que se conoce como Lee County Library, conformada por unas doce bibliotecas, aproximadamente.   

La señalización es importante, por eso debemos estar atento a ésta:

 Señalización en la vía

East County Regional Library

East County Regional Library

 

 Estas fotos fueron tomadas en julio de 2008

 La Hillsborough County Public Library Cooperative -como se indica-, pertenece al Condado de Hillsborough, en Tampa, y ofrece, en su sitio web, una opción de acceso al catálogo en línea, y formularios de búsqueda, para usuarios de habla hispana.   

Hillsborough County Public Library Cooperative
Hillsborough County Public Library Cooperative

Detalle de la parte frontal del edificio, que no constituye hoy la entrada principal a la Biblioteca, como se verá a continuación.

  Hillsborough County Public Library Cooperative

 Otra importante biblioteca de La Florida: St. Johns County Public Library, en Saint Augustine. 

St. Johns County Public Library

St. Johns County Public Library

St. Johns County Public Library
St. Johns County Public Library
St. Johns County Public Library

St. Johns County Public Library

St. Johns County Public Library

St. Johns County Public Library


175 años de la fundación de la BIBLIOTECA NACIONAL de Venezuela

Julio 15, 2008

Foto: Ailé Filippi

I.

El domingo 13 de julio (2008), la Biblioteca Nacional de Venezuela arribó a sus 175 años de fundación (13 de julio de 1833) y su actual director general, Fernando Báez, ha planteado -como en otras oportunidades y en casi todas sus recientes intervenciones- su enfrentamiento, distancia o rechazo hacia la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, un tanto personificada en la figura de James H. Billington (actual director). También reitera la injerencia de ésta (¿o de éste? A veces no nos queda claro). Sobre el punto, ofrece detalles a la periodista de El Universal, Ana María Hernández, en Debemos crear la biblioteca digital. Para sostener su tesis, enfatiza:

no queremos (…) más injerencia de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en la Biblioteca Nacional (…) cada vez que ellos tienen catálogos de desecho nos los envían a nosotros. Cajas, cosa que a nosotros no nos hace ningún favor, no ayuda en absolutamente nada.

No veo mayor injerencia ni problema, si el asunto -como señala el doctor Báez- se reduce a recepciones de cajas y catálogos “desechables”. Pero cuando insiste en “alejar la injerencia de cómo debemos llevar nuestros catálogos, cómo debemos tener nuestros criterios de selección” comienzo a preguntarme, ¿y cuáles criterios de selección quiere imponer o sugerir el doctor Báez? O, ¿cómo desea él que se manejen los catálogos de Biblioteca Nacional? A la fecha, no ha rebasado su estrategia de ataques y señalamientos de culpabilidad para pasar a una etapa serena de análisis y propuestas. ¿No será que éstas -entre otras cuestiones- podrían corregirse al mejorar (o descongestionar) las vías de comunicación entre las instituciones, conciliando y negociando en un marco de mutuo respeto? Y para cambiar el rumbo hacia mejores derroteros, ¿no bastan acaso las experiencias de nuestros profesionales, que han desarrollado colecciones y dirigido bibliotecas públicas, universitarias y especializadas? ¿No bastan las experiencias exitosas de Bibliotecas Nacionales que constituyen un verdadero ejemplo a seguir (o estudiar), como Biblioteca Nacional de Francia u otras bibliotecas nacionales de la región? No. Pareciera no haber voluntad. Pareciera, más bien, alimentarse el espíritu de enfrentamiento: largo tiempo de bravuconadas. Mucho ruido y pocas nueces, diría Shakespeare.

De la gestión de Báez apoyo, por supuesto, su interés por modernizar la infraestructura tecnológica, su esfuerzo por dotar a Biblioteca Nacional de un catálogo que facilite la consulta en línea (Ver: Modernizado Servicio de referencia y Catálogo automatizado será migrado al software libre) , la sustitución del software propietario (e inoperante) NOTIS por el Sistema Integrado de Gestión Bibliotecaria Koha (confiando, claro está, en la asesoría y recomendaciones de Biblio Venezuela), la digitalización del patrimonio venezolano y venezonalista que atesora Biblioteca Nacional, y -muy importante- “la recuperación de las bibliotecas públicas que se encuentran en un estado de grandes dificultades“,* según sus propias palabras.

¿Será esta situación responsabilidad del imperialismo cultural o producto de la injerencia de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos?

* El subrayado es nuestro

II.

De la letra del doctor Fernando Báez aprendí que los libros no sólo desaparecen por obra de polillas, ratas, vientos de Cuaresma o maremotos; también en su destrucción ha intervenido el hombre. Y no ha sido precisamente labor de iletrados. Doce años de estudio fueron suficientes para hacerle concluir que “cuanto más culto es un pueblo o un hombre, más dispuesto está a eliminar libros bajo la presión de mitos apocalípticos”. [p. 24].

Su capítulo sobre Cuba -demasiado tímido para mi gusto-, me trajo a la memoria algunos recuerdos del joven lector que fui en la isla. Pertenezco a la “generación de los topos”, esa generación de jóvenes que fabricamos túneles imaginarios para poder, a escondidas, pasarnos los libros de mano en mano, en una cadena infinita donde nadie podía asegurar quién era el primer eslabón ni quién sería el último. Nos importaba leer; y soñar, claro. Son cosas propias de esa edad.

Había que leer y leer rápido. Algo así como “tirar y tirar bien”, lema harto popular. Había que darse prisa porque esperaba un gentío para indigestarse con El perfume, de Patrick Süskind, o cualquier otro título foráneo y considerado literatura nociva. Por eso había que leer a cualquier hora, en cualquier escenario: en la calle, en el autobús, en la cola… Y para escapar de los ojos curiosos y las posibles interrogaciones (o interrogatorios), había que maquillar el libro de turno. Había que disfrazarlo de periódico Granma o de revista Verde Olivo. De lo que fuera, con tal que perdiera su identidad ante la mirada expectante de los otros.

Y hubo túneles ciegos, libros sin letras y muchas páginas que se incendiaron o que volaron con la brisa de aquellos años. El doctor Fernando Báez lo sabe. O lo intuye. Pero aún así celebra convenios binacionales (Venezuela-Cuba) en materia bibliotecaria (Ver: La Biblioteca Nacional cumple 175 años de fundación50 años de lucha por la memoria latinoamericana y Bibliotecarios del ALBA fortalecen independencia cultural de la región). Se irrita ante la injerencia cultural imperialista, pero olvida, poco a poco, en un acto de memoricidio, aquellas líneas (breves) que tituló (y que reproduzco a continuación):

Foto: Handout 

Cuba: el doble discurso*

En diciembre de 1999, cientos de libros donados por el Gobierno español fueron destruidos, tras ser colocados en el estacionamiento del edificio del Poder Popular del distrito Cerro de La Habana. La razón del incidente se debió a que funcionarios del Ministerio del Interior encontraron 8.000 textos con la Declaración de los Derechos Humanos aprobados por las Naciones Unidas en 1948.

Este hecho no es nuevo. En Cuba existe un magnífico sistema sanitario y educativo, pero el lastre ideológico ha sido motivo de persecusiones incontables a intelectuales y de sospechosas destrucciones de libros. En algunos casos, el escándalo ha contribuido a impedir un verdadero análisis de los hechos; de todos modos, la revolución cubana ha sido efectiva en las purgas culturales.

Mientras escribía este libro, me llegaron noticias alarmantes que me conmovieron. La colección de libros de José Maceo fue confiscada y no se volvió a saber de las obras. El 24 de febrero de 2000, la colección de la biblioteca de Félix Varela, que ha sido una de las primeras instituciones totalmente libres, fue saqueada en Las Tunas por unos delicuentes interesados, al parecer, en leer novelas de Víctor Hugo y León Tolstoi. En el año 2003, decenas de bibliotecarios fueron arrestados y algunos de sus libros confiscados y destruidos. [p. 261].

* Báez, Fernando. Historia universal de la destrucción de los libros : de las tablillas sumerias a la guerra de Irak. Caracas: Debate, 2004. 386 p. (Colección Actualidad).


BIBLIOTECAS en transición

Junio 12, 2008

Eddy D. Souza
Hay estadísticas que, si bien no matan, asustan. Y no es que ande con ánimo masoquista o a la caza frecuente de éstas, sino que, al pasar, saltan a mi encuentro. Como buen instrumento y fuente de información, los investigadores recurren a los estudios estadísticos para sustentar hipótesis o complementar ideas. Los gráficos y datos que acapararon mi atención en esta semana, los encontré en el blog de Nieves González (bibliotecarios 2.0), mientras leía su presentación Las Bibliotecas y el fomento del libro y la lectura ante la web social


La serie de datos a los que me refiero, comienzan en la lámina 64 y tratan el tema de los préstamos de libros, en un contexto donde prima la relación Biblioteca-Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC):

“89% de las búsquedas de información electrónica comienza en un motor de búsqueda, sólo el 2% desde el sitio web de la biblioteca”.

Luego, en la lámina 65, la autora inserta un artículo de Ana Fernández Abad, para el diario El Comercio Digital, donde se afirma desde el título: Los préstamos de los libros en las bibliotecas de la ciudad bajaron un 17,16% en tres años. Líneas seguidas, agrega Abad:

“…la Biblioteca Jovellanos (…) perdió 2.697 socios activos desde 2003″.

Siguiendo el hilo de su presentación, Nieves González aporta un gráfico de Rebiun, donde se expresa la tendencia a la baja de préstamos a domicilio, para los años 2004, 2005 y 2006 (ver lámina 67). Finalmente, la lámina 68, cuyo gráfico muestro a continuación.

Grafico Bib

Hay cifras que, definitivamente, nos hechan a perder el día. Otras noticias, en cambio, pueden componernos el alma. Lo digo porque ante la problemática variopinta de la biblioteca, léase: infraestructuras, políticas, usuarios, tecnología y profesionales del área, entre tantas otras, ante estas realidades “conflictivas” surgen otras “proponentes”, como lo demuestran los cambios realizados en la Aarhus Public Libraries; cambios que pasan, desde luego, por entender las necesidades informacionales, educativas, recreativas y culturales de su comunidad, asimilando el espíritu del siglo (el contexto local y global) y las tecnologías que propone este tiempo.

Fotos: Aarhus Public Libraries’ photostream
Comentarios acerca de los cambios en esta biblioteca: Transformation Lab - Prototyping the Future.

A propósito de esta transformación _interna y externa, del profesional, la biblioteca y las comunidades_, recuerdo con especial cariño, la voluntad colombiana de levantar espacios para el disfrute y el diálogo, para el crecimiento personal y espiritual, cuya materialización alcanza su mayor exponente en el proyecto de Parques Bibliotecas de Medellín.

Para sumar otros asombros, descubro esta misma semana una sorprendente colección de fotos de la bibliotecaria Jenny Levine, disponibles en The Shifted Librarian’s photostream, sobre DOK Library Concept Center, una de las más modernas bibliotecas de Holanda y, probablemente, del mundo.

Por suerte, las bibliotecas están cambiando. Luego, no debemos permitir señales de su extinción.


SOBRE LIBROS, revistas y bibliotecas

Mayo 29, 2008

 

Ante las noticias según las cuales la libre circulación de los libros en Venezuela se verá obstaculizada por la clasificación que le asignan los entes financieros del país, la Universidad Central de Venezuela, por intermedio del Sistema de Información Científica, Humanística y Tecnológica (SICHT), se permite expresar su preocupación. La UCV, al igual que el resto de las universidades de nuestra sociedad, necesita se facilite la incorporación a sus bibliotecas de los recursos del aprendizaje que le son esenciales para su función.

 

Nuestra universidad tiene actualmente 83 bibliotecas y cada año debemos incrementar sus fondos en aproximadamente un cinco por ciento. Cualquier retraso que nos impida cumplir con esa meta, disminuye nuestra capacidad como institución educativa, porque estos recursos son absolutamente indispensables ante nuestra impostergable necesidad de mantenernos vinculados al flujo internacional del conocimiento y ser el núcleo de nuestro poderío académico.

 

El libro o la revista se hallan amenazados en el mundo contemporáneo, por situaciones de guerra, como en Irak o en Palestina, y los organismos internacionales se han movilizado en busca de la protección necesaria de las bibliotecas. Si vemos nuestra estabilidad intelectual y académica en peligro, trataremos de llamar la atención del Gobierno, así como de los organismos internacionales, a fin de que defendamos el libro y los otros recursos del aprendizaje, propios de la sociedad digital y de la sociedad del conocimiento. El libro no es un ente físico, solamente, sino una plataforma de las ideas. El Estado venezolano ha sido generoso con el libro, a través de organismos tales como la Biblioteca Popular Venezolana, la Biblioteca Ayacucho, las Ediciones de la Presidencia de la República, la Editorial Monte Ávila, y nuestra UCV con la espléndida colección de las Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela (EBUC), que ahora publica no sólo en castellano, sino que hemos abierto colecciones en idioma inglés, para hacer accesible a la comunidad internacional el pensamiento académico venezolano. El libro es noble y generoso en si mismo: permite la democracia y la pluralidad de las ideas, estimula el aprendizaje y proporciona al espíritu una de sus posibilidades más hermosas y loables.

 

Por todo ello, la Universidad Central de Venezuela deplora las acciones tendentes a limitar el papel del libro en la sociedad venezolana a través de su inclusión en la lista de rubros no prioritarios para adquisición de divisas, a lo cual se suma el lento proceso de asignación de las mismas; se permite expresar la esperanza de que las autoridades correspondientes sabrán preservar para nuestros estudiosos esos poderosos recursos  del aprendizaje expresados en el libro y la revista; fuentes inagotables del placer estético y humano que nos proporcionan. Exhortamos al Gobierno Nacional y a las autoridades universitarias del país a fin de que protejamos nuestras bibliotecas y sus documentos, sin cuya existencia el propio espíritu intelectual y académico de nuestra sociedad estaría en peligro.

 

 

Dra. Elsi Jiménez

Directora del Sistema de Información Científica, Humanística y Tecnológica (SICHT)

Universidad Central de Venezuela

 

Caracas, 26 de mayo de 2008.


BIBLIOTECA Nacional de Venezuela, instrumento político partidista

Abril 6, 2008

Foto: Ailé Filippi

 

Hace unos pocos días publiqué en esta espacio ( marzo 20, 2008 ) una nota de prensa en la cual, el presidente del Ministerio del Poder Popular para la Cultura Farrruco Sesto, hacía público el nombramiento del bibliotecólogo Fernando Báez como nuevo presidente del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional. En dicha nota, Báez llegó a declarar a los medios: “la Biblioteca Nacional (BN), independientemente del criterio que cada quien tenga, no se puede ver políticamente, es demasiado importante, porque es donde está la memoria, la identidad”. Sus palabras avivaron mis esperanzas y la confianza de que la dirección de tan importante organismo estaría desde ese momento en buenas manos. Sin embargo, en la publicación del 2 de abril (2008), el designado presidente afirma, entre otras cosas, que el rol social del bibliotecario debe enfocarse en ”una gestión de compromiso social revolucionario, con lo que significa el país y el proyecto extraordinario que está ejecutando Hugo Chávez”.

Tal declaración debería convocar al gremio de estudiantes y profesionales de las Ciencias de la Información a un debate sostenido acerca del rol y el rumbo de quienes estamos comprometidos con la bibliotecología, la archivología, la documentación y la museología. Tal vez algunos lectores consideren innesario e intrascendente tal debate. Sin embargo, no soy precisamente de aquellos que compartan el criterio de Fernando Báez, en cuanto a que la labor de los bibliotecarios debe responder a un compromiso ”revolucionario” y solidario con el proyecto del presidente de la nación venezolana. Sin duda, el profesional de la información debe entender su responsabilidad con el destino de su país, con el desarrollo cultural, su bienestar propio y el de su nación, sin que por ello tenga que doblegarse a alguna figura del poder o someterse al imperio de una doctrina.

Definitivamente, por lo que se asoma, la gestión de Báez será tanto o más política que la anterior, apegada a las directrices que manen de la presidencia de la República, haciendo funcionar la entidad como una extensión del partido en el poder, con el propósito de apoyar (hacia adentro y hacia afuera) el proyecto político del presidente venezolano.                  

Compartimos con los lectores de este blog la noticia en detalles, tomada de la página oficial del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y Servicios de Bibliotecas:  

 

La Biblioteca Nacional dará la batalla contra el Imperialismo Cultural

Bajo la batuta de Fernando Báez la institución enfrentará la peligrosa influencia de la Biblioteca del Congreso de los EUA en sus pares de América Latina, ofreciendo asesorías e incorporando tecnología. Se crearán bibliotecas comunales y populares en todo el país  

El escritor e intelectual Fernando Báez asumió formalmente la presidencia de la Biblioteca Nacional y la Red de Bibliotecas Públicas de Venezuela, este martes 1 de abril, comenzando un proceso que según declaró “cuenta con carta blanca desde el punto de vista presidencial”, para impulsar las acciones necesarias que conviertan a la institución en el eje de una lucha desde el punto de vista de la memoria, contra el Imperialismo Cultural de los Estados Unidos.  

Las declaraciones las ofreció Báez en una reunión con el personal gerencial de la BN, al cual exhortó a cosechar la semilla sembrada durante la gestión de Arístides Medina Rubio, presidente saliente de la BN, a quien ofreció un reconocimiento por haber convertido a la institución en una referencia del mundo cultural venezolano. Destacó que la Biblioteca Nacional “tiene que asumir un papel protagónico en América Latina y el mundo, porque la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos se ha convertido en uno de los más grandes enemigos de la historia de las bibliotecas en el mundo”.

Anunció que enfrentará “la arremetida internacional que trata de imponer la comercialización de las bibliotecas”, impulsada por la Organización Mundial de Comercio y el GATT, formalizada en acuerdos firmados por Venezuela en 1995, e informó que el país renunciará a esos compromisos. Báez explicó que el rol social de los bibliotecarios debe tender “a una gestión de compromiso social revolucionario, con lo que significa el país y el proyecto extraordinario que está ejecutando Hugo Chávez”.

Destacó que se creará la Biblioteca Nacional Digital y se obtendrán recursos para emprender un amplio trabajo de digitalización, así como otros adelantos que representarán un importante salto tecnológico. Informó que en su gestión se convocará a los sectores sociales para emprender un gran esfuerzo por la promoción de la lectura, mientras que paralelamente se extenderá la BN por todo el país, con la creación de bibliotecas populares y comunales en las zonas populares. En el plano internacional se ofrecerán asesorías a las bibliotecas de América Latina y se fortalecerán las bibliotecas de los países de la Alternativa Bolivariana para las Américas.

Fernando Báez es autor de una obra ensayística traducida a 12 idiomas, la cual lo convierte en el escritor venezolano contemporáneo más leído en el exterior, con títulos como Historia universal de la destrucción de los libros (libro de texto en más 20 universidades del mundo, con 250 mil ejemplares vendidos y ganador del Premio Nacional del Libro de Brasil 2007) y La destrucción cultural de Irak (prologado por Noam Chomsky), entre otras publicaciones.