ARTEFACTUS Magazine

El AMOR oscuro de García Lorca

Posted in Personalidades by Eddy D. Souza on 05/10/2012

El crítico Juan Ramírez de Lucas, fotografiado junto a su colección de objetos de arte popular.

Durante toda la vida, Juan Ramírez de Lucas calló su apasionada relación con el poeta, truncada por una familia conservadora y por el asesinato del escritor

Amelia Castilla / Luis Magán
El País l Madrid, 05/10/2012.

Juan Ramírez de Lucas (Albacete, 1917-Madrid, 2010), periodista y crítico de arte, no quiso llevarse a la tumba su secreto. Guardó silencio durante más de 70 años, con todos los recuerdos (dibujos, cartas, un poema, su diario…) de su tragedia sentimental ocultos en una caja de madera. Sin embargo, antes de fallecer, entregó a una de sus hermanas su legado para que se hiciera público. Pese al férreo silencio que mantuvo en vida, apoyado por los propios amigos de la pareja que respetaron su intimidad, Ramírez de Lucas no quiso que la memoria de su gran amor de juventud, el poeta Federico García Lorca, se perdiera para siempre.

La pareja se conoció en el convulso Madrid republicano, donde mantuvieron su idilio de espaldas a sus familias, una de ideas muy conservadoras y otra socialista pero con sentimientos cercanos en cuanto a la homosexualidad. Culto y muy atractivo, Ramírez de Lucas soñaba con ser actor y Lorca prometió llevarlo por los teatros del mundo. Locamente enamorados decidieron escapar juntos a México. La situación de Lorca en Madrid, convertido ya en un autor de éxito en medio mundo y una de las figuras más odiadas por los grupos violentos de derechas, se hacía más peligrosa por momentos. Sus amigos le advirtieron del peligro que corría, pero el poeta no quería viajar solo. La pareja se despidió, el mes de julio de 1936, en la estación de Atocha. Ramírez de Lucas, que apenas contaba 19 años, iba camino de Albacete, buscando el permiso familiar (la mayoría de edad era a los 21) para poder marcharse a América con el poeta. Lorca subió al tren rumbo a Granada para despedirse de sus padres antes de partir para México.

La vuelta a escena de Ramírez de Lucas ha sido saludada por los expertos lorquianos, dada la importancia histórica que supone que afloren nuevos documentos que ayuden a comprender mejor la historia. Laura García Lorca, sobrina del poeta, que conocía la existencia de la carta, aseguró que podría tratarse de “material de enorme interés para el archivo de la Fundación Lorca”. Una novela de Manuel Francisco Reina, Los amores oscuros, que Temas de Hoy publica el 22 de mayo, recupera la relación de ambos. Los herederos de Ramírez de Lucas, que negocian con una editorial la posible publicación del diario y otros documentos, no quisieron aportar ningún dato a este diario, alegando problemas de herencia y de criterios sobre el destino del legado.

A estas alturas del siglo XXI sobra contar que los planes de la pareja no pudieron salir peor. Como sospechaba Ramírez de Lucas su padre puso el grito en el cielo y amenazó con poner el asunto en manos de la Guardia Civil si intentaba salir de Albacete sin su autorización. Lo había mandado a Madrid para estudiar administración pública y, pese a los buenos resultados escolares, había defraudado su confianza. Su vida paralela como actor en el Club Teatral Anfistora, creado por Pura Ucelay para estrenar, entre otras, las obras de Lorca, no encajaba para nada en sus planes, y menos aún su relación sentimental con un poeta homosexual. Trató de intermediar a su favor Otoniel, el mayor de sus 10 hermanos, miembro de las Juventudes Socialistas y el único que conocía su doble vida, pero fue en vano. Simultáneamente, desde la Huerta de San Vicente en Granada, Lorca telefoneaba animándole a que fuera paciente y comprendiera a su familia. Pensaba que se impondría la razón y acabarían entendiéndolo. Llegó una carta, fechada en Granada el 18 de julio, pero ahí perdió su rastro. El arresto de Lorca, en casa de la familia Rosales, y su fusilamiento no fueron conocidos en los primeros momentos en la confusión de la guerra. El asesinato del poeta dejó a Ramírez conmocionado. Su sentimiento de culpa no hizo sino aumentar con el paso de los años.

Tras su paso por la División Azul para limpiar su pasado, Ramírez de Lucas regresó a Madrid y rehizo su vida. Solo Agustín Penón, el escritor que viajó a Granada para investigar la muerte de Lorca en 1955, descubrió la relación y dejó constancia de ello en sus anotaciones, que posteriormente serían publicadas, en primera instancia, por Ian Gibson y después recogidas también en la edición que Marta Osorio realizó de la maleta de Penón. Se trataba en ambos casos de unas pocas líneas perdidas entre cientos de páginas, algo que alentó el propio amante de Lorca al no contestar a los requerimientos de ninguno de los estudiosos. Perdido en el anonimato que ofrece una gran ciudad, recurrió al poeta Luis Rosales, gran amigo de Lorca, quien lo ayudó a entrar en el diario Abc, donde comenzó su carrera como crítico de arte y arquitectura, que luego desarrollaría en otros medios especializados.

Comenzó a redactar un diario y nunca se desprendió de los recuerdos que le unían a Lorca, entre ellos un poema escrito en el reverso de una factura de la academia Orad, donde estudiaba en Madrid. No contó su relación con Lorca ni a su nuevo compañero, con el que vivió 30 años. “Tenía encanto, sentido del humor, personalidad y era muy atractivo”, cuenta Julia Sáez-Angulo, vicepresidenta de la Asociación de Críticos de Arte, quien lo valora como un pionero en la crítica de arquitectura y un gran experto en arte popular.

Tras dos años de investigación exhaustiva, que ha volcado en su novela testimonial, Manuel Francisco Reina tiene claro que Ramírez de Lucas fue el protagonista último de los Sonetos del amor oscuro. Para el biógrafo Ian Gibson la recuperación de la documentación, que obra en poder de los herederos de Ramírez de Lucas, sería fundamental para aclarar los últimos días de Lorca. “Intenté entrevistarle, pero no fue posible. Sabía que era un personaje fundamental pero supongo que su silencio tuvo que ver con el tema gai”.

Todos los expertos en la obra del poeta aplaudieron ayer la noticia. Para Félix Grande la sorpresa fue escuchar su nombre: “Sabíamos que había un gran amor, que en cierto modo inspiró los Sonetos de amor oscuro, pero no sabíamos cómo se llamaba”, explicó el poeta. “En las muchas conversaciones que tuve con Rosales me contó que durante los días que Lorca pasó escondido en su casa corregía sin parar esos versos. Nunca logré que me diera el nombre. Le había prometido a Federico que mantendría el secreto y era una persona de palabra”. Para el flamencólogo, que una historia de ese calibre permanezca oculta prueba el mundo en que vivimos tres cuartos de siglo después del asesinato. También el poeta Antonio Hernández conocía la relación. De hecho, lleva tiempo trabajando en un libro que cerraría la obra poética de Luis Rosales en el que aborda, entre otros, el tema de la homofobia y de Lorca y en el que aparece Ramírez de Lucas.

‘Federico García LORCA, o la simpatía’ (La entrevista íntegra)

Posted in Entrevistas, Personalidades by Eddy D. Souza on 02/24/2012

García Lorca, en una imagen tomada por A. Pardiñas.

Texto completo de la conversación entre el poeta y Juan de Alfarache publicada por ‘Miradero’ en 1931.

R. C.
diariodesevilla.es l 02/24/2012

García Lorca me tiende la mano generosamente… En este gesto de amistad llevo aprendida frecuentemente la simpatía. Por vez primera he hablado con Federico García Lorca. Y su mano, extendida hacia mí, generosamente, me ha significado tanto o más que sus palabras…

¿No os habéis fijado en la forma que tienen ciertas gentes de estrechar la mano y tender sus brazos en ademán de cordialidad más o menos sincera? Así como la grafología nos reserva insospechadas emociones al descifrar la letra picuda y redondilla, el acto de dar la mano se presta también a estudios de psicología aplicada.

Cuando un hombre me tiende la mano, ya sé lo que es. No me equivoco casi nunca. Con García Lorca acerté plenamente. Pensé de él que era un hombre todo corazón, amable, atrayente, de una simpatía cordial, de una palabra fácil, de una ternura sin límites, de un españolismo acentuado, de una infantil generosidad, muy propia de enamorados y poetas.

–¿Cuál fue su primer estreno en Madrid?

Lorca rió antes de contestar.

–El primer estreno fue un hermoso pateo. “El maleficio de la mariposa”, que puso Martínez Sierra en escena. La obra tenía un valor plástico, acrecentado por las decoraciones de Barradas; ese querido artista uruguayo recién muerto… Era un decorado cubista.

–¿La obra, en verso?

–Sí. La estrené cuando era casi un niño. La prosa nos va haciendo dueños de nosotros mismos al paso de los años.

–¿Y luego?

–El estreno de “Mariana Pineda”, por Margarita Xirgu, esta vez con éxito favorable, en Fontalba, en 1927.

–¿Y en 1931, “La zapatera prodigiosa”?

–Exacto; pero escrita cinco años antes. También “Mariana Pineda” fue terminada tres años antes de su estreno.

–Los bocetos del decorado y los dibujos de los trajes se atribuyen a usted.

–Todo; hasta el menor detalle es dirigido por mí. Entiendo que el autor no debe abandonar estas funciones de la total dirección meticulosa. Debe ser el verdadero director de escena. Y en mis próximas obras lo pienso dirigir todo personalmente, hasta en los menores detalles. El autor es “el que ve” la obra, y debe enseñar a los artistas “cómo la ha visto”.

–Y esta absorción directiva, ¿no tropieza con resistencias de los actores?

–Con Margarita todo ha ido como la seda. Tiene una intuición maravillosa, y fácilmente se asimila el criterio del autor. Su condescendencia, su adaptación llega a tanto que más de una vez me ha dicho: “En “La zapatera prodigiosa” me ha hecho cantar. Y ahora, Lorca, ¿me va usted a hacer bailar en alguna obra?” Margarita es genial, maravillosa.

–¿Y esa otra pequeña actriz, como la adjetiva Magda Donato en ABC?

–¿Quién? ¿Matildita Fernández? Es una chica monísima, lista, muy atenta al ensayo; un encanto.

–¿Y con sus seis años ha dado guerra hasta ver dominado su papel?

–Nada. La chiquilla es moldeable como cera en la mano del escultor.

–¿Por qué se estrenó “La zapatera prodigiosa” en una sesión del “Caracol”? ¿La tenía Rivas Cherif en su poder?

–Hacía bastante tiempo que yo di la obra a Margarita directamente.

–Del teatro de vanguardia, ¿qué opina usted?

–Considero que el teatro puede ser muy atrevido; pero con una norma: que sea para todo el mundo. Está bien algo de laboratorio, de teatro experimental; pero toda obra de teatro no debe buscar limitaciones, sino ser ampliamente para todos.

–¿Tiene usted mucha labor entre manos?

–Dos obras. Una en verso y otra en prosa. Una tragedia de mucha acción.

–¿En cuántos años?

–En los que cada obra necesita. Yo no aceptaré jamás encargos de obras con un número determinado de actos. Estas cosas no se pueden concretar de antemano. Los actos son los que pide la obra. El artista la desarrolla como quiere.

Y Federico García Lorca se expresa enérgicamente:

–Yo siempre haré el teatro que me guste, el que siento; y lo haré como me dé la gana.

He aquí una fórmula que sintetiza el credo artístico de un autor que tiene el orgullo de sentir su propia obra con la independencia que es garantía de los mayores aciertos artísticos.

–¿Hace mucho que usted volvió de América?

–En julio seguí un curso en los Estados Unidos, en la Columbia Universitary. En Cuba di, más tarde, un curso de conferencias en la Sociedad Hispanocubana de Cultura, que es la entidad que organiza los cursos más importantes a cargo de españoles capacitados en la especialidad de sus estudios. Allí las conferencias se pagan muy bien. Propiamente, la conferencia es un espectáculo. El público está habituado a pagar cantidades crecidas por asistir a estas conferencias. Se da el caso de conferenciantes que, contratados para dar varias conferencias, no las explican todas, por antipatía; por frialdad del público o por lo que sea. Yo tuve la fortuna de dar ocho conferencias, aumentando en cinco el número de las señaladas de antemano.

–El público siempre tiene reacciones interesantes.

–El público de teatro, sobre todo. Yo lo he observado con los intentos del teatro en verso. Muchas veces, el público no entiende bien; pero la música del verso le llega hasta muy hondo, y le conmueve, y se agita, y aplaude y dice: “Esto está muy bien”. Y es que el influjo de la poesía es maravilloso en el público. No entenderá quizá el poema, pero lo siente, le llega al corazón.

–Y entre todos los públicos, el más apasionado por usted, ¿será el de Granada?

–No lo crea usted. Nadie es profeta en su tierra. Tengo un grupo de amigos, sí es cierto, que toman con el cariño de las cosas propias mis triunfos en la escena. Pero Granada, que es ciudad inteligente, es una ciudad muy fría… Lo que vale allí es el pueblo, son las afueras, el Albaicín, todo lo que hay de secular en la entraña de las gentes del pueblo. Es el pueblo ese de las calles. La ciudad es una ciudad acolchada, muerta… Ahora bien: todo carácter del pueblo vierte a raudales la simpatía…

García Lorca se pierde en la expresión retardada de las palabras. Sueña, poeta, lejos de su tierra, evoca cosas y gestos. De pronto una transición brusca. Y el chasqueo de una risa.

–El único sitio donde no ha gustado “Mariana Pineda” ha sido en Granada…

García Lorca se levanta. Una pausa.

–Y bien, Lorca. ¿Esa nueva cosa que prepara usted para Margarita Xirgu?

–No, no la preparo para ella. Es cierto que ella interpretará maravillosamente este papel, que le va muy bien. Pero cuando escribo una obra no pienso nunca en la actriz que haya de encarnar al personaje. Me desligo en absoluto de sugestiones de ambiente, de escenario y de Compañías.

Cuando la obra está terminada, se advierte a quién le “va mejor”.

–¿Trabaja cronométricamente o por intermitencias?

–A saltos. Yo creo que en el ocio surge la poesía más pura. Unos días escribo mucho, otros nada.

–¿Su vida en Madrid?

–Sencilla y sin literatura. Sería horroroso que saliera a la calle, al café, al casino, y hablara de literatura. Trabajar en casa y en la calle… ¡Ah! ¡No! Prefiero hablar de toros y de fútbol.

–¿Es usted un buen aficionado?

–A las dos cosas.

–¿A cuál primero?

–A los toros.

–¿Torero predilecto?

–Ninguno.

–¿Ni siquiera cuatro ases de la baraja?

–Ni eso. Voy a los toros y aplaudo lo bueno y a los buenos. No soy apasionado.

–¿Y en fútbol tampoco?

–Sí; pero sin que mi pasión llegue a vincularse a un equipo. Cuando presencio un partido, unos me son más simpáticos que otros. Conquistan espontáneamente la simpatía por cualquier accidente del juego. Y deseo que gane el que más rápidamente captó mis simpatías. Voy al espectáculo deportivo sin prejuicio alguno.

Riendo, salimos de la habitación Lorca y yo. Es difícil acabar la conversación con este hombre dechado de simpatía, que tiene en el acento un deje americano, entre criollo y andaluz, que es en lo externo para el trato de gentes un ornato exquisito, algo así como gracia alada de las cariátides en arquitectura… Y vuelta en la despedida a hablar del teatro poético. Se adivina la obsesión.

–Dicen que es inverosímil… ¡Bah! La aparición de los espectros en escena… ¡Como si no fuera posible que una mujer cuando vuelve a su casa se encuentre a su padre muerto!…

Y Lorca, en el corcel de la fantasía, imaginación preñada de concepciones poéticas, nos tiende la mano, esa mano generosa con la que signará la fe de vida de varias figuras de mujer de su teatro poético, que esperan la sacudida de la nieve o del fuego para ser eternas…

Espías británicos no logran resolver MISTERIO de Charlie Chaplin

Posted in Personalidades by Eddy D. Souza on 02/21/2012

Foto de 1914 de Charlie Chaplin. Documentos desclasificados hace poco revelan que el servicio de inteligencia británico MI5 no pudo comprobar que el actor haya nacido en Londres el 16 de abril de 1889, como él afirmaba. Anonymous / AP Photo.

Jill Lawless
The Associated Press
El Nuevo Herald l 02/21/2012

LONDRES — Frustraron complots y descifraron los códigos nazis, pero no pudieron resolver el misterio del nacimiento de Charlie Chaplin.

Aunque el cineasta es reconocido como uno de los hijos más famosos de Londres, archivos desclasificados revelan que el servicio de inteligencia británico, conocido como MI5, no encontró registros que demuestren que Chaplin nació en la ciudad el 16 de abril de 1889.

La incertidumbre sobre los orígenes de Chaplin persiste hasta el día de hoy, un misterio que el mismo actor cómico tal vez ayudó a nutrir.

El archivo secreto, dado a conocer el 17 de febrero por los Archivos Nacionales de Gran Bretaña, muestra que el MI5 investigó a la estrella del cine mudo en la década de 1950 a solicitud de las autoridades de Estados Unidos, quienes durante mucho tiempo habían sospechado de las simpatías comunistas del actor y productor.

Christopher Andrew, historiador del MI5, dijo que el director del FBI, J. Edgar Hoover, enemigo de los “rojos”, acusó a Chaplin en privado de ser “uno de los loros bolcheviques de Hollywood”.

Pero para sorpresa de los espías, no existía un registro del nacimiento del cineasta.

“Parecía que Chaplin no había nacido en este país o que su nombre de nacimiento era otro diferente del mencionado”, concluyó la inteligencia británica.

La vida de Chaplin es una historia que pudo ser escrita por Charles Dickens. Criado en Londres en el seno de una familia de artistas, se mudó a Estados Unidos en 1910 y se volvió una de las primeras grandes estrellas de Hollywood con su personaje de vagabundo vestido con ropas raídas y sombrero de hongo, en la película The Tramp.

Aunque fue un éxito en taquilla con películas como “The Gold Rush” (La quimera del oro), “City Lights” (Luces de la ciudad) y “The Kid” (El Chico o El Muchacho), sus amigos y activistas de izquierda alarmaron al FBI, que comenzó a seguir el rastro al actor a comienzos de la década de 1920.

En 1952, cuando el temor de una infiltración soviética se desató en Estados Unidos, las autoridades estadounidenses pidieron al MI5 investigar sus lealtades políticas y antecedentes personales, incluyendo un viejo rumor de que Charlie Chaplin era un alias y que su verdadero nombre era Israel Thornstein.

Pero los espías británicos no pudieron encontrar rastro de los registros de nacimiento en la Casa Somerset de Londres, ni como Chaplin, Thornstein o Harley, el nombre artístico de su madre.

Los espías también revisaron documentos franceses por los rumores de que pudo haber nacido en el pueblo de Fontainebleau, pero tampoco hallaron algo.

En alguna otra parte del archivo, los agentes especulan que Chaplin pudo haber tenido raíces rusas. Había incluso una acusación de que él una vez dijo que quería “regresar a Rusia”.

“Esto pudo referirse a hacer otra visita o tal vez denotó su origen ruso”, señaló el oficial de la MI5, W.M.T. Magan, especulando si el cineasta pudo provenir de una familia judía que huyó de la persecución en Rusia a finales del siglo XIX.

El historiador del cine Matthew Sweet dijo que los rumores sobre las raíces de Chaplin han rondado mucho antes de la década de 1950.

El francés dicen que esto surgió por el artículo en una revista de la década de 1910 que sugirió que Chaplin había nacido cuando su madre estaba de gira. La idea de que es judío se extendió ampliamente entre sus seguidores y el cineasta hizo poco por corregir esa noción.

“La frontera entre hecho y ficción sobre las celebridades era mucho menos claramente establecido de lo que está hoy”, dice Sweet.

MI5 parece cómodo dejando prevalecer el misterio del nacimiento de Chaplin. Los británicos no creían las acusaciones estadounidenses de que la estrella fuese una amenaza. John Marriott, director de la oficina antisubversiva, dijo que las acusaciones “no eran fidedignas”.

Estados Unidos opinaba diferente y Chaplin no pudo volver a entrar al país en 1952. Se estableció en Suiza y vivió ahí hasta su muerte en 1977.

El dossier muestra que el MI5 siguió el registro del actor varios años más. El archivo incluye recortes de diarios sobre él, fragmentos de conversaciones de presuntos radicales que lo conocían y cartas enviadas desde Rusia al “Camarada Charly Chaplin”.

Los orígenes de Chaplin aún son borrosos, aunque datos del censo de 1891 muestran que cuando tenía dos años vivía en el sur de Londres con su madre y su hermana Sydney.

El año pasado surgió nueva evidencia que sumó otra capa al misterio.

Tras la muerte de Chaplin, en un cajón bajo llave, su familia encontró una carta de un británico llamado Jack Hill. En la carta se decía que Chaplin había nacido en una “casa rodante de la Reina Gitana, quien era mi tía” en una comunidad rumana cerca de Birmingham, en el centro de Inglaterra.

El actor aludió a esas raíces rumanas en su autobiografía al escribir que “la abuela era mitad gitana. Este hecho era el secreto de la familia”.

Sweet dijo que la carta no es evidencia del lugar de nacimiento de Chaplin, aunque demuestra que él cultivó el misterio de sus orígenes.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 428 seguidores